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Bitácora La Falda - Miami - por Osvaldo Rodríguez

El Viaje Posible

Sueño de jóvenes
Corría el año sesentaitantos cuando con mi amigo Horacio Reggi, amigo y socio en la compraventa de cachivaches, porque eso era en realidad lo que comerciábamos en nuestra juventud, nos decidimos a hacer un viaje a los Estados Unidos en un Ford T, ignoro las razones pero todo quedó solamente en una charla, una de las tantas que se hacían en el recordado garaje Alberdi, propiedad del padre de Horacio, el que nos aguantó unas cuantas travesuras.

Delirio de maduros
Llegando a los ochenta, Horacio me propone comprar en sociedad un Ford T 22 desarmado que se encontraba en Las Varillas, armarlo, e irnos a realizar el periplo suspendido por varios años.
Compramos el auto, Horacio se ocupó de la restauración, y quedó en perfectas condiciones para realizar el famoso viaje. Nuevamente el tiempo borra mi memoria pero lo cierto es que no salimos de Buenos Aires.
Ese fiel Ford T, es el mismo que me acompaña desde esa época, con él nos vinimos andando desde Buenos Aires sin problemas de ningún tipo.
Entretanto nos alejamos con el amigo ya que me voy con mi familia a vivir a la ciudad de La Falda en la provincia de Córdoba, pequeña ciudad de 15000 habitantes enclavada en el centro del Valle de Punilla, uno de los lugares más pintorescos del país.

Charla de hotel
En una de esas tantas noches que compartimos con el amigo Victorio Strazza, acompañante de todos los rallys y otro entusiasta de los fierros viejos, surge en una charla la posibilidad de realizar un viaje en un auto antiguo, corría ya el año 91-92. Todo no pasó de allí.

En el jardín
Un día de noviembre de 1993, apareció Horacio en una de sus tantas visitas a La Falda, Victorio estaba en mi casa. No recuerdo como empezó el tema, lo único que sé es que al poco rato ya teníamos la fecha de salida y el vehículo en el que iríamos, se trataba de un Ford modelo 1946 propiedad de Victorio, al que le compramos la parte correspondiente, o sea que cada uno pasó a poseer el 33% del auto, evidentemente, nuestro patrimonio no se engrosaba demasiado ya que el forcito estaba en bastante malas condiciones.

Meta propuesta
Fijamos como fecha de salida, inamovible, el 1 de agosto de 1994, considerando tomarnos un tiempo suficiente para reparar el auto, hacer todas las averiguaciones, trámites, y sobre todo juntarnos con los fondos necesarios para poder hacerlo con comodidad. El destino sería la ciudad de Los Angeles y el itinerario previsto en forma tentativa nos llevaría por el norte, cruzando la cordillera por el Paso de Jama del que nos habían hablado por lo pintoresco y como una opción diferente, una vez hecho el cruce, dirigirnos rumbo a Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, país que no está unido por carretera con Colombia, así que teníamos que embarcar para poder cruzar, luego ya en territorio panameño, seguir hacia Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras, Guatemala, México y, E.E.U.U..
Hasta aquí todo muy fácil, en el papel la cosa era muy sencilla, nada más subirse al auto, poner rumbo Norte y armarse de paciencia.
Cuando lo comentamos con los demás amigos, escuchamos comentarios de lo más variados, los más educados nos preguntaron si estábamos cuerdos, los otros tuvieron otras opiniones más duras, pero la mayoría dudaba de que hiciéramos el viaje.

Los Preparativos
Con mucho tiempo por delante, le confiamos el arreglo de la mecánica a un taller de la zona, Eduardo, Propietario, Jefe de Mecánicos, Gerente y Operario, se las arregló muy bien con las reparaciones, sobre todo con el motor al que hubo que cambiarle el bloc ya que el original estaba rajado, se consiguió uno usado y se le adaptaron todas las piezas usadas, arreglo que pocos motores pueden aceptar, el Ford en ese sentido es realmente muy noble. Se repararon los frenos, el tren delantero, radiador, y se acondicionó la parte eléctrica, todo esto en La Falda. Berna, la esposa de Horacio, siempre tan dispuesta, se ofreció para hacer el tapizado, ofrecimiento que fue aceptado en el acto por unanimidad.
Trasladamos el auto a Buenos Aires y Horacio se ocupó de ponerlo en condiciones en cuanto al aspecto, cometido que cumplió mejor de lo previsto, ni él mismo imaginaba que iba a quedar tan lindo.
Mientras tanto nos íbamos informando sobre papelería, trámites, hojas de rutas y de todo lo que pudiéramos captar por allí. Cabe destacar que tuvimos el apoyo de la Municipalidad de La Falda, del Gobierno Provincial, a través de su Secretaría de Turismo, de la Cámara de Senadores y de la Secretaría de Turismo de la Nación.
El tiempo, inexorable fue transcurriendo, la fecha estaba cada vez más cercana, y vivíamos hablando del tema. El viaje tenía una duración estimada de 60 días y era la primera vez que cualquiera de nosotros tres estaría alejado tanto tiempo de su casa.
En esta parte debo destacar que nuestras esposas, Isabel, Berna y Chichita, en ningún momento hicieron algún comentario adverso, sino que al contrario, nos alentaron desde el principio (Tal vez, ellas también querían tomarse unas vacaciones).

Viernes 29 de Julio
Faltan sólo dos días para la salida y el auto tiene unas pequeñas fallas de carburación difíciles de subsanar, recurrimos a otro taller que realiza un afinado más completo y aparentemente todo anda bien, hasta que salimos a probarlo y se rompió un botador, rotura muy poco frecuente en ese tipo de motores. A las 8:00 de la mañana de día 30, llegamos al taller de Eduardo para empezar a desarmar pero ya estaba abierto el motor y localizada la falla, antes del mediodía el desperfecto que nos quitara el sueño había sido solucionado pero nos quedó una inquietud bastante grande sobre el futuro que nos esperaba.
El entusiasmo que despertó en nuestros amigos de A.C.A.A. (Asociación Cordobesa de Automóviles Antiguos) cuyo presidente en esos momentos era el amigo Ignacio Centineo, merece un capítulo aparte ya que organizaron como despedida una regularidad hasta nuestra ciudad con un desfile por el centro y como broche una comida en el Club de Pesca, demás está decir que fue más de lo que esperábamos, creo que en el fondo la mayoría de los amigos fierreros hubiese deseado estar en el lugar nuestro.

Domingo 31 de Julio
Nos levantamos temprano, probamos el auto, marcha todo muy bien. Alrededor de las 13:00, llegaron los autos de Córdoba, eran unos veinte y después de dar una vuelta por el circuito Cuadrado Chico, se hizo una largada simbólica y nos fuimos al Club de Pesca al almuerzo. A la tarde, fuimos a Cosquín a despedir a César Bustos que salía al día siguiente hacia Caracas con el hijo en un Plymouth 36, en principio iba a salir con nosotros pero consiguió una subvención con la condición de salir de Cosquín conmemorando el triunfo de Marimón en la Buenos Aires - Caracas. Quedamos en encontrarnos al día siguiente en el A.C.A. de Tucumán.

Día “D” - Lunes 1o. de Agosto de 1994
A las 7:30 por fin salimos, el día es espléndido, pasamos el cruce a Chepes, nos para la policía, no hay problemas, después de andar unos kilómetros nos sigue una moto con dos personas y nos hace señas para que nos detengamos, lo hacemos tomando el resguardo de estar listos para arrancar si notamos algo raro, pero son los mismos policías de antes que nos siguieron para avisarnos que habían escuchado por radio que los tripulantes de un auto antiguo habían olvidado los documentos en la casa, pero no éramos nosotros sino los Bustos.
Al mediodía paramos a comer en el cruce de Frías, un matambre a la parrilla inolvidable, seguimos viaje, el auto marcha perfecto.
La ruta es muy buena, el paisaje llano, entrando a Tucumán ya se ven plantaciones de tabaco y caña, nos llama la atención la gran cantidad de ceniza que vuela por todas partes, es que con un nuevo método se queman las plantaciones antes de cosecharlas, así lo pueden hacer a máquina, el sistema aparentemente es muy práctico y acelera el tiempo de recolección, pero creo que debe atentar y en grado sumo contra la ecología.A las 18:00 llegamos a Tucumán, nos alojamos en el motel del A.C.A., u$s 66 c/des., regulamos el embrague y nos fuimos a cenar a una feria artesanal, unas exquisitas empanadas, tamales y cayote con quesillo, volvimos al hotel, Bustos todavía no había llegado, pero avisó por Tel. que todo andaba bien.

Martes 2 de Agosto
Nos levantamos a las 6:30, le dejamos un mensaje a César y salimos para el norte, cambia el paisaje, se ven las sierras y las plantaciones de cítricos, la ruta es muy buena, el tiempo espléndido.
A las 12:00, llegamos a Salta, el responsable de la División de Turismo Municipal, Marco Antonio Jándula, nos recibe muy bien, llamó a unos periodistas y nos hicieron un reportaje extenso con fotos incluidas.
Almorzamos y salimos hacia Jujuy por el camino de cornisa, son 90 km. de vistas hermosas aunque bastante peligroso ya que es muy angosto.
A las 17:30 llegamos a la ciudad norteña, el auto llama la atención y se acercan del diario y de la televisión para entrevistarnos. Nos alojamos en el hotel Sumay, u$s 62 c/des., pasable.

Miércoles 3 de Agosto A las 7:00, todavía oscuro, ponemos rumbo hacia Purmamarca, fin del asfalto y comienzo del tramo que nos tenía un poco preocupados ya que entre esta localidad y San Pedro de Atacama, primera población chilena, median 400 kms. de ripio con un solo poblado a mitad de camino, muy pequeño, en el que se hacen aduana y migraciones.
Amanece, el tiempo nos acompaña, llegamos a Purmamarca, pueblo muy pintoresco con sus cerros de colores, enclavado al pié de la cordillera, apenas nos detenemos para sacar unas fotos y seguimos viaje, nos espera un día difícil.
Encaramos la montaña y nos encontramos con la cuesta de Lipan, una trepada muy larga de alrededor de 30 kms., la que tenemos que hacer casi todo el tiempo en primera velocidad, comienza el calvario para el viejo Ford.
La carga de equipaje, repuestos, nuestro propio peso, agua, herramientas y combustible extra, agregado al hecho de que el auto aparentemente tenía una relación larga en el diferencial, hacía que en las cuestas el veterano sedan, no se comportara de acuerdo a nuestras necesidades, haciendo que cada subida nos pareciera interminable, de todas formas, los temores de que nos dejara de a pie, fueron totalmente infundados, siempre, siempre, se movió por sus propios medios, a pesar de las fatigosas cuestas y de las increíbles recalentadas que le ocasionaron.
Pasado el primer tramo de trepada, el camino que sigue es ancho y bueno, el tránsito casi nulo. Hace mucho frío a pesar del día soleado, hemos subido bastante.
El paisaje es difícil de describir, distinto a todo lo que estamos acostumbrados, unos llanos interminables formados por inmensas salinas, salpicados por algunas matas de arbustos, y aquí y allá manadas de vicuñas que pastan con la tranquilidad que les da la soledad de la puna.
A las 13:00 hs. llegamos a Susques, mitad de camino, nos encontramos con los Bustos, hacemos aduana y migraciones, la atención es excelente, muy cordial, estamos en una Argentina diferente, nos podríamos quedar a pernoctar ya que seguramente en algún lado nos conseguirían lugar. Nos sirvieron té de coca y nos dieron un puñado de hojas para mascar por el camino.
Seguimos viaje, pinchamos tres gomas, solucionamos el problema con la ayuda de César ya que nosotros sólo teníamos dos auxilios, la última reparación la hicimos en un puesto de gendarmería, alrededor de las 18:00 hs., después nos enteramos que no nos tenían que haber dejado pasar ya que no nos quedaba tiempo para llegar a San Pedro de día.
Por esquivar un montículo de nieve, pisé la banquina de arena blanda y nos empantanamos, ya era de noche y nos costó bastante sacar el auto, no podíamos hacer mucha fuerza porque nos faltaba el aire, Horacio fue el que llevó la peor parte ya que se apunó y las pasó muy mal.
Alrededor de las 21:00 hs. nos volvimos a quedar pero esta vez por culpa de una cuesta interminable, la Cuesta de Pacana, aquí el Ford dijo basta, Victorio se pasó al auto de Bustos y siguieron rumbo a San Pedro, desde allí nos pensaban enviar auxilio, faltaban unos 100 kms. de montaña, en tiempo, no se podía predecir ya que en esos caminos todos los cálculos se estrellan con la realidad de huellas, pendientes peligrosas y cuestas empinadísimas, todo ello con el ingrediente de piedras sueltas, nieve y hielo por doquier.
Nos dispusimos a pasar la noche lo mejor posible, el auto arrancaba, así que cada media hora lo ponía en marcha para que no se congelara y de paso templara el ambiente, teníamos también un calentador a garrafa con el que nos calentamos, el frío era espantoso, había mucho viento y estábamos rodeados por paredes de hielo. Al destapar un frasco de Nescafé, la diferencia de presión hizo que la mitad del contenido se repartiera entre nosotros y el tapizado. Hicimos lo imposible por no dormirnos ya que el frío era muy intenso y nos preocupaba la posibilidad de no poder despertarnos, para calentarnos un poco, ponía de a una las zapatillas sobre el calentador y con ese entretenimiento se iba pasando el tiempo.
Horacio seguía muy afectado por efectos de la altura, tanto así que a la madrugada insistía con la necesidad de un médico, algo impensable en la soledad de la cordillera, ante mi sugerencia de que sacara la Assist-Card por la ventanilla, no me contestó de la manera que lo hubiese hecho una persona bien educada....

Jueves 4 de Agosto
Recién a eso de las 6:00 pasó el primer coche, fueron 9 horas interminables, este auto era el primero de una caravana en tránsito para Paraguay, se detuvo a ver si necesitábamos algo pero le dijimos que no, ya que iba para el otro lado y era un vehículo pequeño japonés así que no nos podía remolcar, además el camino era muy angosto y cubierto de nieve y hielo por lo que el solo hecho de intentar una maniobra de retome en ese sitio se convertía en una acción de extremo peligro .
Ya amanecido, a las 8:30, intentamos dos veces subir pero no pudimos, a pesar de inyectarle oxígeno puro al carburador y de alterar el reglage del distribuidor avanzándolo a su punto máximo para aprovechar toda la potencia, maniobras que hicieron que en varias oportunidades regresara al habitáculo temblando por el gran frío reinante, una cosa es hacer estos trabajos en la comodidad de un taller o en la calle, en la puerta de la casa, y otra muy diferente hacerlo al amanecer y en la montaña, rodeado de hielo y nieve.
A eso de las 9:00 hs., apareció un camión de Vialidad argentino (estábamos en territorio chileno) y nos remolcó hasta la parte más alta, 5000 mts., de paso nos dijo que esa noche la temperatura había sido de 25 grados bajo cero, doy fe de que no estaba errado.
Como algo destacable hay que resaltar la solidaridad que existe en esos parajes, los pocos vehículos que pasaron, todos se detuvieron a ver si podían hacer algo para ayudar, allí la ayuda o la indiferencia puede significar la vida o la muerte de las personas con problemas.
De ahí en adelante seguimos solos, nos cruzamos con unos vehículos cuyos choferes nos avisaron que nuestro auxilio ya venía en camino, faltaban pocos kilómetros cuando divisamos el jeep de la policía con Victorio que iba en nuestra busca, éstos le habían advertido que si no contábamos con algún medio de calefaccionarnos era poco probable que nos encontraran con vida.
A las 11:30 llegamos a San Pedro de Atacama, hicimos aduana y migraciones, la atención fue muy buena y los trámites sencillos. El pueblo tiene 1000 habs., está a 2100 mts. de altura y es totalmente chato con la excepción de la comisaría, único edificio de dos plantas. La iglesia es singular, construida en 1540 con techumbre de cardón.
Todas las construcciones son de adobe y deben seguir el estilo edilicio, las calles son de tierra y no tienen aceras, la electricidad funciona únicamente de 19 a 23 hs., nos alojamos en un pequeño hotel sencillo, también de adobe, lo único moderno era el precio, u$s 55 la triple.
Nos llamó la atención ver bastantes turistas extranjeros, americanos y europeos recorriendo la localidad.
Horacio se quedó en cama para recuperarse de la mala noche pasada y Victorio y yo fuimos a almorzar con la patrulla de rescate a un comedor típico del lugar.
Ya por la tarde, con Horacio en pie, hicimos una buena recorrida por el lugar, San Pedro tiene un encanto particular y sus habitantes son muy cordiales y amables.

Viernes 5 de Agosto
A las 7:00 emprendimos viaje, ya sobre asfalto, la ruta es buena y el paisaje de aridez total. A la 9:00 llegamos a la entrada de la mina de Chuquicamata, es la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo, tiene 4200 mts. de largo, 2400 mts. de ancho y 650 mts. de profundidad, es tan grande todo que en realidad cuesta describirlo, ya que se pierde el sentido de los tamaños.
A las 10:00 hs., luego de ver una proyección alusiva, comenzamos una visita guiada en un ómnibus de la empresa. El tránsito dentro del predio de la mina es por la izquierda, por seguridad, ya que los camiones tienen el volante a la izquierda y el conductor yendo por esa mano tiene más visión de las banquinas. El tema camiones merece un párrafo aparte, son grandes, muy grandes, los comunes pesan 110 tn. y cargan 170 tn., tienen 6 mts. de ancho, las cubiertas miden 3 mts. de alto y pesan 3000 kg., el motor es enorme y pesa 5200 kg., en poco tiempo más, llegan unos todavía más grandes capaces de cargar 240 tn..
Al regresar de la visita notamos que se rompió la polea del cigueñal, recibimos indicaciones del jefe de relaciones públicas de la mina, el que nos conecta con una casa de repuestos en Calama, próxima población.
Ya en Calama, vamos a un taller muy antiguo, donde se ocupan de hacer la reparación, no conseguimos la pieza justa pero con una polea vieja, soldaduras y una pasada en un torno a correas que debía tener más de 80 años nos sacan del paso.
Nos alojamos en un hotel cercano al centro, sencillo pero confortable U$S 53 c/des., salimos a caminar un rato y regresamos a descansar dispuestos a madrugar para seguir rumbo a Iquique distante 420 kms..

Sábado 6 de Agosto
Salimos a las 7:30, se viaja por desiertos interminables pero muy buenos, la ruta es perfecta, el auto marcha muy bien. A las 13:00, paramos a comer en un parador ubicado en Victoria, que es una oficina salitrera abandonada, una de las tantas. El dueño del parador, ex empleado de la salitrera, atesora un número importante de objetos relacionados con la historia del lugar.
Seguimos viaje y a las 16:00 llegamos a Iquique, el paisaje al entrar es muy lindo con unas vistas de la ciudad y del mar deslumbrantes, enseguida nos dirigimos al Sofri para comprar cubiertas, conseguimos solo dos ya que no es una medida muy común. Dando vueltas nos encontramos con los Bustos.
El hotel en que paramos es bastante bueno, todo de madera, antiguo pero en muy buen estado, nos costó u$s 54 c/des..
La ciudad es muy pintoresca, tiene 200.000 hab. y las construcciones son casi en su totalidad de madera de Oregón, material que se traía como lastre en los barcos que transportaban el salitre. Existen edificios muy elaborados de esos tiempos, todos de madera y alguno con sus columnas forradas en chapas de cobre.
Cenamos en la costa, en el Paseo Lynch, un lugar desagradable ya que hay 8 comedores bajo un mismo techo y se pelean por atrapar a los clientes. Cenamos frutos de mar, pulpo, centolla, bastante caro, u$s 90 los cinco. Los chilenos hacen las cosas “AL TIRO”, esta vez el tiro nos lo dieron a nosotros. Cuando estábamos cenando nos vino a saludar Víctor Difrancesca, un amigo de La Falda que había ido a Iquique por negocios.

Domingo 7 de Agosto
Salimos de Iquique luego de dar un paseo por la plaza y de sacar algunas fotos, viajamos con los Bustos. La cuesta, a la salida es muy larga pero los coches trepan muy bien, estamos a nivel del mar, la vista es estupenda.
Por un buen rato seguimos por caminos de llanura hasta que nos vamos metiendo de a poco en la cordillera, estamos rodeados de montañas aunque las cuestas son leves. Recién después de tres días de andar por desiertos cruzamos un pequeño valle, los cerros son de piedra y arena sin vegetación, la zona es de fuertes vientos, de a ratos hay carteles que advierten sobre el fenómeno.
Nos detenemos a observar los geoglifos de Chiza, son figuras de un tamaño de alrededor de 50-60 mts. hechas en piedras por los indígenas por algún motivo ritual.
Pasamos al lado de un camión accidentado, era un semirremolque que se quedó sin frenos, chocó contra la montaña, rebotó y quedó colgado de un abismo profundo.
El auto de Bustos hacía un tiempo que venía con problemas y parece que le encontramos la solución con un caño de plástico para traer la nafta desde el tanque, solución tipo chacarero pero que nos sacó del paso
Pasamos por Arica, última ciudad al norte de Chile y cruzamos la frontera con unos simples trámites, llegamos a Tacna a las 19:00 y nos alojamos en hotel El Emperador, simple y económico, u$s 25 s/des., nos advierten que tengamos cuidado con los “pericos”, son niños y jovencitos que se dedican al arte de la rapiña y arrebatan todo lo que se les pone a su alcance.

Lunes 8 de Agosto
Temprano, fuimos a una zona donde hay venta de gomas, arreglo de caños de escape, chapistas, de todo lo imaginable y algo más, todo en la calle, a comprar las dos gomas que nos faltaban, también existe en el sector un lugar llamado Polvo Dorado que es una especie de zona franca y en donde se puede encontrar el más diverso surtido de artículos.
A media mañana salimos para Arequipa, el paisaje es totalmente árido, con sectores de llanura y de montaña. Hasta aquí, sin contar el tramo Purmamarca - San Pedro de Atacama, los caminos, o mejor dicho el camino, ya que hay una sola ruta, fue muy bueno, ahora nos toca transitar por tramos en construcción, al paso del auto, y al reconocernos como argentinos, los obreros nos saludan al grito de “che bo....”.
En la ruta nos detienen para hacer control aduanero y de migraciones, también al rato para fumigarnos el auto contra la aftosa.
A las 20:00 llegamos a Arequipa, muy linda ciudad de 1000000 de habitantes, este era nuestro destino final con los Bustos ya que ellos seguían viaje hacia el norte y nosotros nos quedábamos para hacer una excursión a Machu Pichu. El abandonarnos le costó a César una buena cena.
Nos alojamos en hotel Arequipa 3*, muy bueno, u$s 32 s/des., salimos a caminar después de cenar y nos encontramos con una ciudad bastante tranquila y limpia, la Plaza de Armas, así se llama en Perú a la plaza principal, es hermosa, de las cuadras que la rodean, tres están formadas por antiguos edificios con recovas y en la otra está la catedral que es imponente.

Martes 9 de Agosto
Desayunamos y nos fuimos al aeropuerto para ver si conseguíamos pasajes para Cuzco, última etapa para ir a la ciudadela, no teníamos demasiadas esperanzas ya que en varias agencias de viaje nos dijeron que era difícil conseguir, por suerte no fue así y a las 10:30 embarcamos, el olor a coca invade el interior del avión, después de 1:30 hs. y de cruzar decenas de montañas llegamos a destino.
Hoy fue un día de bastante gasto ya que los pasajes nos costaron u$s 250 y el tour que incluía dos noches de hotel c/des., city tour muy completo y Machu Pichu nos costó u$s 410, siempre para los tres.
Nos ubicaron en hotel Inti, muy bueno, sale u$s 45 por día, nosotros lo teníamos incluido en el tour, a la tarde nos pasaron a buscar y fuimos a la catedral que es fabulosa con columnas de piedra, hermosos cuadros en las paredes e infinidad de altares con unos tallados increíbles, el altar principal está forrado en plata, también de plata es una especie de carroza sin ruedas que sacan en ciertas ocasiones, se llaman andas, luego fuimos a visitar ruinas incas cercanas a la ciudad, hay varias y muy importantes, el guía que nos tocó era todo un personaje, explicaba todo al detalle y terminó tocando la quena y cantando. El grupo se armó muy bien, había varios españoles, algunos peruanos y un grupo de mejicanos muy divertidos y bien provistos de tequila, el que hacían correr en todo el grupo.
En Cuzco o Cosco, se vende mucha artesanía, tejidos, metales y por supuesto tapices, el transporte público se hace casi todo en kombi, son todas japonesas o chinas. Algo llamativo son los escribientes que en la calle y cerca de los tribunales se dedican a llenar planillas para el público a cambio de una módica suma.
El centro de la ciudad es difícil de describir, con un estilo totalmente diferente a lo que conocemos, las calles angostas, mucha madera trabajada sobre todo en los balcones, también mucha piedra elaborada.

Miércoles 10 de Agosto
Hoy nos hicieron madrugar, nos levantamos a las 5:00, desayunamos y enseguida nos pasaron a buscar en un pequeño micro y en 30 minutos llegamos a la estación para tomar el tren hasta las famosas ruinas, el viaje es de 3:30 hs., a poco de salir cambia el paisaje, se recorren campos sembrados y nos internamos en la selva. El tren hizo varias paradas y en todas ellas había nativos ofreciendo la más variada gama de mercaderías y artesanías.
Al llegar a destino, subimos a unos colectivos pequeños y ascendimos unos 600 mts. en un corto trayecto por un camino muy angosto en el que se cruzaban los colectivos sin tocarse por milímetros.
Tendría uno que ser muy insensible para no quedar maravillado por lo que vimos allí arriba, la ciudadela es muy grande, se halla en un lugar espectacular con una visibilidad perfecta para todos lados, realmente inexpugnable, no se le han hecho arreglos, salvo un techo que por haber sido vegetal, obviamente se destruyó. Llama la atención el cultivo hecho en altura y en forma de terrazas, así como también los sistemas de riego utilizados. Hacemos todo el recorrido con una guía que nos informa bastante bien aunque siempre indica que “se dice”, o sea que hay muchas teorías sobre las formas de vida de los Incas y los motivos sobre su exterminio pero todo queda en teorías. Para hacer el recorrido hay que caminar bastante y la altura nos agota.
A las 14:00 hs. bajamos con el micro, esperando bajar por el camino y no por el precipicio, nos sigue un niño que baja por un sendero saludando en cada curva nuestro paso con un internacional “good bye”, cuando llegamos abajo, el niño sube al micro y no queda nadie sin darle unas monedas. La guía nos lleva a almorzar a un lugar cercano llamado Aguas Calientes y apenas terminamos nos llevan al tren para el regreso, al costado del mismo hay multitud de vendedores de tejidos, tapices y remeras que asedian al pasaje.
El viaje de vuelta fue de lo más divertido ya que el vagón se dividió endos sectores, por un lado, al fondo unos cuantos europeos muy serios ellos, y por otro, dos parejas de españoles, dos peruanas, los cuatro mejicanos y nosotros, nos pasamos la mayor parte del trayecto cantando y haciendo bulla, los europeos nos miraban y callaban. Uno de los mejicanos, de profesión odontólogo era el más ruidoso, conocía más de canciones que todos y cantando tangos, era un campeón.
Cabe destacar que el turismo en esta zona está compuesto por grupos de todas las nacionalidades, muchos peruanos no conocen estos lugares ya que para ellos resulta muy oneroso hacer este tipo de turismo, debería existir alguna manera de facilitarles el viaje ya que aquí está la cuna de sus orígenes y ellos, al contrario de nosotros los argentinos le dan mucha importancia a sus raíces.
Por la noche nos juntamos con el grupo y fuimos a cenar a un restaurante frente a la plaza de armas, esta es grande y cuidada, como es clásico, enfrente están la catedral y otros edificios importantes, también las clásicas recovas y un sinnúmero de vendedores de chucherías.

Jueves 11 de Agosto
Después de desayunar, salimos a caminar un rato por el centro de Cuzco, allí nos cruzamos con los mejicanos, muy tranquilos paseando, haciendo compras y sacando fotos, luego los encontramos nuevamente en el aeropuerto, habían perdido el avión que los combinaba con el vuelo a Buenos Aires donde asistirían a un congreso......
A las 10:00 nos pasaron a buscar por el hotel para tomar el avión que salía a las 11:30 pero que recién lo hizo a las 13:00. El vuelo no fue directo sino que hizo escala en Juliaca, localidad aledaña al lago Titicaca.
Ya en Arequipa, fuimos al hotel, en donde habíamos dejado guardado el auto y nos dirigimos a dar un paseo por el centro, luego visitamos una feria de artesanías inmensa, donde encontramos una gran cantidad de trabajos en lanas, bronces, maderas, también unos cuadros muy lindos y muchos puestos con dulces que eran toda una tentación. Más tarde nos dimos un paseo por el barrio San Alfonso, cercano de donde estábamos; festejando el aniversario de Arequipa, habían grupos de orquestas haciendo música en las calles.

Viernes 12 de Agosto
Salimos para el norte, la ruta es nueva pero muy sinuosa, paramos a comer en un lugar al lado del mar, muy humilde, comimos pulpo en chicharrón con arroz blanco y cazuela de erizo, todo muy rico y muy barato, u$s 10 los tres, en esta zona las bebidas, si uno las pide frías, las traen a temperatura ambiente, hay que pedirlas heladas si se desean de heladera y siempre que esta exista.
Llegamos a Nasca a las 17:00 hs. nos encontramos con un muchacho de La Falda que vive allí y tiene un restaurante. Nasca es un pueblo que creo que se conoce únicamente por las famosas Líneas, el olor a fritanga invade el ambiente, nos corta el apetito, terminamos cenando en el hotel nada más que un plato de sopa y un postre, como nota, al pedirle pan al mozo, le tuvimos que dar dinero para que lo vaya a comprar ya que en el restaurante no había. El hotel es muy limpio y económico u$s 30 s/des..
No hay mucho para hacer nos llama la atención la primera moto de tres ruedas que vemos, con un toldo, que sirve como taxi, los taxímetros estacionados al borde de la plaza son una masa de chatarra. En el centro de la pequeña plaza de armas hay un televisor sobre una columna en una caja hermética para que la gente pueda ver algún programa.

Sábado 13 de Agosto
Salimos rumbo norte, Lima es nuestro destino. Paramos en un mirador, en un cerro desde donde observamos algunas figuras y algunas líneas, luego hacemos lo mismo desde otro sitio, es un especie de mangrullo que nos permite una vista más amplia. Se ven claramente figuras de grandes dimensiones y con formas bien definidas así también unas líneas de más o menos 2 mts. de ancho y de una longitud de varios kilómetros a las que todavía no se les ha encontrado un real significado.
Visitamos el museo María Reiche, llamado así en honor de una mujer que estudió el tema de las líneas desde el año 1940, actualmente vive en Nasca y tiene 91 años.
La ruta se acerca al mar y a la altura de Pisco, 250 Kms. de Lima, llegamos a la costa, por primera vez comemos de nuestra propia comida, ya que hasta el momento no habíamos encontrado ni el tiempo ni el sitio adecuado, el tiempo porque viajando, es mucho más rápido comer algo en un parador y el sitio, porque hasta hoy viajamos por desiertos. El paisaje comienza a cambiar, vemos algo de verde y muchos médanos, algunos tan cercanos al camino que en parte lo invaden.
Cuando faltan 140 kms. para Lima empieza la autopista, nos hacía falta por seguridad, ya que hace dos días que nos acompaña la bruma. A los lados del camino vemos muchos criaderos de aves y en la costa se empiezan a ver mejoras en los balnearios, cada vez más importantes en la medida que nos acercamos a la ciudad.
Hasta ahora toda la ruta fue perfecta, salvo alguno que otro tramo en construcción o en reparación, es mucho mejor de lo que imaginábamos. La policía no nos molestó para nada, y si nos pararon muchas veces creo que fue simplemente por curiosidad ya que el auto llamaba la atención de todo el mundo.
Ya entrando a Lima sobre la ruta nos llamó la atención una gran cantidad de mueblerías en la calle, varias cuadras de ellas con una gran variedad de mercadería.
Alrededor de las 18 llegamos, es una ciudad muy grande, a los costados del camino de entrada, nos llama la atención los carteles de publicidad hechos con plantas y flores, algo que no conocíamos. Nos dirigimos al barrio Miraflores, el que nos habían recomendado por bonito, ya que es casi la Recoleta Limeña y por seguro, nos alojamos en un hostal sencillo y económico u$s 20 s/des., cercano a la plaza del lugar.
Después de acomodarnos fuimos a cenar a un restaurante simple pero muy prolijo, Horacio y Victorio se animaron con un cebiche en tanto mi elección recayó en una omelette de camarones, todo muy bueno, luego nos dirigimos a la enorme plaza de la zona, mide unos 300 mts. de largo por 100 de ancho y, estaba por ser sábado, muy concurrida, con puestos de antigüedades, artesanías, cuadros, esculturas, números musicales en un lugar preparado con gradas y acústica, también había puestos de comidas, la plaza estaba muy cuidada y limpia. Un carruaje antiguo movido por un caballo percherón daba un toque diferente llevando a pasear a los que deseaban hacerlo.

Domingo 14 de Agosto
Empezamos el día, por supuesto después de un buen desayuno, con una visita al Convento de los Descalzos la guía nos explica muy bien, es un paseo interesante, se ve mucho arte en maderas talladas y abundancia de cuadros, nos señala también el hecho curioso de que todas las sillas eran distintas ya que los frailes las hacían ellos mismos y cada cual a su medida.
En la puerta del convento comienza la famosa Alameda de Chabuca Granda, tantas veces oída nombrar en sus canciones, caminamos por sus aceras ya que sus hermosas rejas están cerradas, quizás por la hora temprana y nos dirigimos a hacer nuestra segunda visita, esta vez al museo de San Francisco de Lima, el más importante, se observan magníficos trabajos en maderas talladas, visitamos las catacumbas, donde en la antigüedad se enterraba a la gente, se encontraron restos de unas 25000 personas y están todos a la vista en los diversos túneles y corredores.
Nuestra tercera visita es al museo del Oro, este merece una mención especial, es privado y en la planta a nivel, el tema son las armas, existen en gran cantidad y variedad de modelos de todas las épocas y expuestas en muy prolijas vitrinas, todas con su procedencia y fecha de fabricación, así como también si pertenecieron a alguna figura reconocida, vemos varias que fueron propiedad de presidentes argentinos. En el subsuelo la muestra se dedica a los elementos indígenas, es muy importante, en todos los materiales incluyendo el oro.
Tomamos una komby y regresamos al hotel, en el estacionamiento, en el parabrisas del auto nos encontramos con una invitación a comer de un argentino que tiene un restaurante, allá vamos a aprovecharla y a charlar un poco con alguien que nos pueda asesorar, mala noticia, estaba cerrado, le dejamos una nota agradeciendo la invitación y volvimos a la plaza de Miraflores, nos entretuvimos con un conjunto de música nacional muy bueno mientras nos cuidábamos los bolsillos de un par de tipos que no nos inspiraban confianza. Comimos un sándwich de cerdo excelente en un puesto, acompañado de chicha morada y de postre, champú, especie de mazamorra con frutas servida caliente. Por las calles había personas con balanzas de baño comunes invitando a los transeúntes a pesarse a cambio de algunas monedas.
En Perú las cosas se hacen “AL TOQUE”.

Lunes 15 de Agosto En el estacionamiento nos esperaba el argentino de la invitación para reiterarla pero queríamos seguir viaje, salimos de la ciudad con dificultad ya que el tránsito es muy intenso y desordenado, la ruta está en arreglos y hay mucha niebla, se nota que es normal porque hay carteles que indican que se transita por zona de neblinas.
Al ingresar a la localidad de Huaura, y pasar por un puesto policial ésta nos detiene en forma imperiosa, pensamos que era por algo nuestro pero era porque estaban allí haciendo un alto dos muchachos de General Madariaga, Provincia de Buenos Aires, habían salido en el mes de mayo,......del 93, a caballo y pensaban llegar a Nueva York en el 97, eran las 10 de la mañana y estaban todos de festejo, corrían las botellas de cerveza, tomaban los policías, los jinetes, nosotros algo porque si no se ofendían y aunque parezca mentira también los caballos, nos quedamos un rato, no nos querían dejar ir y fuimos a visitar en el pueblo una casa donde estuvo San Martín en su paso por estas tierras.
El viaje continúa casi por desiertos, hasta ahora lo que transitamos fue de una aridez total, siguen algunos poblados con algunos, pocos cultivos y pasamos por Chimbote, localidad sobre todo pesquera, con una gran cantidad de barcos de pesca amarrados, también hay una siderúrgica muy grande.
Hasta aquí el auto vino respondiendo a la perfección, pero en un momento, al hacer un cambio hizo un ruido espantoso la transmisión, nos quedamos mudos por un rato pero seguimos viaje y no nos dio ningún problema.
Llegamos a Trujillo, ciudad de 1300000 hab., toda la ciudad es muy limpia y brillante, los edificios muy cuidados, la iluminación de las calles céntricas se hace con faroles adosados a las paredes, las veredas son de losetas tipo piedra y muy lustrosas, la Plaza de Armas deslumbra y es la más grande del Perú. El hotel San Martín en que paramos, es grande, 170 habitaciones, antiguo, muy limpio y económico, u$s 25 s/des..
Salimos a caminar un poco y volvemos a observar lo prolijo de los frentes y la belleza de las rejas y balcones, pedimos permiso y entramos a un Club que posee un edificio majestuoso con una puerta de entrada de madera trabajada y muy antigua de más o menos 6 metros de altura.

Martes 16 de Agosto
A las 6:30 dejamos el hotel y salimos a la ruta, pasamos algunos peajes, son baratos, hasta ahora el más caro fue de u$s 1.20 . Nuevamente comienza el desierto, el camino está poceado y atravesamos zona de médanos los que en algunos lugares atraviesan casi toda la ruta, muy peligroso si se pretende viajar de noche, cosa no aconsejable.
Seguimos por un trecho de unos 200 kms. en mal estado, en algunos sitios hay chicos y no tan chicos tapando los pozos con arena y tierra y pidiendo propina, los camioneros se nota que están acostumbrados a la modalidad y les van arrojando monedas sin detenerse.
A las 20 llegamos a Tumbes, pueblo pequeño de 8000 hab. y que queda a escasos 30 kms. de la frontera con Ecuador. El pueblo es limpio y prolijo, hay varios bancos y muchas motos-taxi.
Paramos en Hotel Roma, cómodo y económico u$s 20 s/des., no tiene agua caliente, me dicen que en esta zona ningún hotel dispone de ese lujo. Comemos frente a la plaza, muy bien atendidos, 3 platos de langostinos, una porción de corvina, todo con guarnición, 2 botellas de cerveza, 3 panqueques y 3 cafés por sólo u$s 21.

Miércoles 17 de Agosto
Salimos temprano para la cercana frontera, a las 8:00 empezamos los trámites y recién a las 10:00 nos dejan pasar, después de revisarnos todos los papeles e intentar cuestionarnos porque el número de motor no coincidía con los papeles que nos había hecho el A.C.A. ya que se equivocaron y anotaron el número de patente en lugar del número de motor, por suerte, les mostramos tanta documentación que se aburrieron de verla y pudimos seguir.
La zona esta de frontera, tanto del lado peruano como en Huaquillas, Ecuador, es indescriptible, un verdadero mercado persa en medio del camino que debemos circular con el auto, si no fuese que un muchacho nos guió, no sé cuando hubiésemos salido ya que los trámites son muy complicados y se hacen casi en la calle en varias oficinas separadas y difíciles de identificar, aparte el ambiente no es para nada recomendable y no nos animamos a alejarnos del auto ni un instante.
Ya circulando por terreno ecuatoriano, nos detiene varias veces la policía o gendarmería, en dos oportunidades tuvimos que dejar para la gaseosa.
El camino que sigue es con mucha vegetación, atraviesa valles y montañas, nos debemos detener varias veces ya que la altura y las cuestas hacen que el motor comience a hervir.
A las 16 llegamos a Cuenca, ciudad de 2000000 de habitantes, está en un lugar hermoso, entre montañas y a 2400 metros de altura, hay mucha vegetación y tiene tres ríos que la cruzan, es muy pintoresca, colonial y no vimos comercios modernos, al menos en el centro. El tránsito es muy denso y desprolijo, mucha bocina y la policía que lo tiene que ordenar, malhumorada.
El hotel en que paramos es el mejor hasta ahora, se llama Atahualpa es de 4*, muy bueno y barato, u$s 30 s/des.. Victorio está mal por algo que comió y se quedó en cama, salimos con Horacio a caminar y a cenar algo, nos cuesta caminar, sentimos las piernas pesadas a causa de la altura.

Jueves 18 de Agosto
Después de desayunar salimos al camino, enseguida pasamos por un pueblo, Azogues que se dedica a trabajar la piedra vemos hermosas fuentes y columnas talladas, el camino sigue entre montañas no creo que en todo el trayecto nos hayamos encontrado con 500 metros rectos, el paisaje es espléndido y las cuestas interminables, tenemos que usar casi todo el tiempo la primera velocidad lo que hace que el motor recaliente y debamos detenernos con frecuencia.
De pasada nos desviamos 24 kms. para visitar las ruinas de Ingapira, están a 3200 mts. de altura y fueron 24 kms. de suplicio ya que el camino estaba en muy mal estado.
En todo el día hicimos 250 kms. en parte por lo sinuoso de la ruta y en parte porque tuvimos problemas con el embrague y con el encendido.
Durante el viaje nos llamó la atención la prolijidad de las viviendas de los indígenas y lo ordenado de los cultivos hechos en escalera para poder utilizar los desniveles de los terrenos, también la primera “Chiva”, especie de colectivo que carga de todo sin excepción, desde personas hasta chanchos vivos, pasando por bicicletas, enormes bultos y todo lo que se pueda transportar dentro de él o en el techo, nada se queda sin viajar.
A las 20:00, llegamos a Riobamba, nos ubicamos en el hotel Whimper, bastante bueno, u$s 29 s/des., nos dieron una habitación con tres camas matrimoniales.
Aquí se encuentra el nevado Chimborazo de 6600 metros de altura.

Viernes 19 de Agosto
Salimos rumbo a Quito, próxima etapa de nuestro viaje, averiguamos y nos indican que el camino es menos sinuoso, pero esto es sólo en partes. En la ciudad de Ambato nos detenemos a reparar el embrague, se ha roto una varilla del mando y la hacemos soldar, de paso cambiamos la bobina de encendido porque no nos parecía que estuviera rindiendo a pleno.
Paramos a comer algo en la ruta, bastante bien por sólo U$S 5 . Nuevamente tuvimos problemas con el embrague, lo regulamos y seguimos pero no estamos seguros de que haya quedado bien, de todas maneras, seguimos adelante. Realmente no nos podemos quejar del Ford, nos ha traído solamente inconvenientes menores, de poca importancia teniendo en cuenta que ya tiene casi 50 años de uso.
Llegamos a Quito temprano y nos ubicamos en muy buen hotel el Barnard, nos dieron dos habitaciones muy bien amobladas por u$s 50 c/des.
Contratamos un taxi y fuimos a la localidad Mitad del Mundo donde hay un complejo alusivo con un monumento coronado por un globo terráqueo colocado, para nosotros, habitantes del hemisferio Sur, de manera distinta a lo que nos mostraron desde siempre, o sea en forma horizontal, con la línea ecuatorial vertical y los polos a los lados. El taxista, muy dispuesto, nos llevó por distintos lugares mientras nos iba indicando la manera de salir de la ciudad al día siguiente.
Al retornar de city tour, nos fuimos a caminar por una zona muy paqueta y cercana al hotel, en ella, sobre la avenida Amazonas se encuentran los principales hoteles, restaurantes y sitios de interés para los turistas.

Sábado 20 de Agosto
Salimos bien temprano y a los pocos kilómetros volvemos a tener problemas con el embrague, se rompió la soldadura, por suerte nos dejó llegar a una estación de servicio, desarmamos y a sólo 200 metros había un taller de reparación de máquinas viales, esta vez la soldadura la hacen con un electrodo especial y parece que es definitivo. Pasamos por distintas localidades, cada una de las cuales se especializa en distintas artesanías, son ellas, Cayambé, Otavalo e Ibarra. El camino es sinuoso, el paisaje espléndido, pasamos a la vista de varias lagunas y se ven los campos totalmente sembrados a pesar de los desniveles de los terrenos.
A las 14:00 hs. llegamos a la frontera, Tulcán del lado ecuatoriano y Rumichaca del lado colombiano, los trámites son muy sencillos y el ambiente excelente, totalmente distinto a la frontera Perú - Ecuador. Hay bastante movimiento de personas, utilizan a modo de transporte rurales antiguas Ford modelo 50 - 51, están en muy buen estado.
Seguimos viaje sin problemas, el camino es menos sinuoso aunque ya llegando a Pasto, nuestra próxima etapa, nos encontramos con una cuesta interminable, nos fue bastante bien.
La vegetación es frondosa, las tierras son muy fértiles, por eso nos llama la atención ver tanta gente mendigando a los lados de la ruta, se circula por caminos peligrosos por lo irregulares así que pienso que es muy raro que algún vehículo se detenga. También vemos niños pequeños con sogas con trapos colgados atravesando la ruta, nos aconsejaron que no nos detengamos ya que si lo hacemos correríamos serios riesgos, así lo hacemos y se ve que ya están acostumbrados porque al faltar muy poco para embestir la frágil barrera, sueltan la soga y el auto pasa normalmente.
Llegamos a Pasto a las 18 y nos alojamos en el hotel Chambú, bastante bueno, u$s 33 s/des.. Salimos a caminar por el centro, hay bastantes negocios lindos y el resto tipo Once. No sabemos si es porque estamos sugestionados o porque realmente es así pero el ambiente no nos inspira confianza, terminamos la noche yendo al cine.

Domingo 21 de Agosto
Salimos bien temprano, el camino que sigue es muy trabado, cuesta mucho hacer kilómetros. Cuando preguntamos cuantos kilómetros faltan para un lugar, nadie lo sabe a ciencia cierta, las distancias las miden en tiempos.
Nosotros para calcular nuestra demora en llegar a algún sitio, averiguamos cuanto tardan las “Mulas” que son los enormes semirremolques que mueven las cargas por el país, la mayoría de ellos son Kenworth, Ford y Chevrolet, americanos de un tamaño impresionante, todos modelos desconocidos en nuestro país y con una potencia acorde con la dureza de los caminos.
Aquí sí, nos encontramos conque el medio más popular de transporte son las “Chivas”, colectivos con carrocería de madera sin ventanillas ni vidrios y con pasamanos y asientos en el techo que se usan tanto para pasajeros como para carga, así se ven en sus partes altas, personas, cajas, bolsas,chanchos, etc., etc.
Otros medios de transporte son pickups con lona que llevan gente en la caja, a veces en dos niveles y en estribos laterales y jeeps en los que la gente viaja sentada en el techo.
Llegamos a Cali a las 16:00, por ser domingo, todo el mundo estaba por los alrededores, la ciudad tiene 1800000 hab., vimos poco pero nos gustó.
Buscamos hotel en el centro pero decidimos, erróneamente, seguir a Buenaventura, faltan sólo 110 kms. y pensábamos llegar de día, no fue así ya que el camino es muy duro, anochece enseguida y la mayor parte la hacemos de noche y con llovizna, es muy sinuoso y está en arreglos.
En un momento, mientras iba manejando yo, la penumbra no me permitió observar un baden muy profundo del que salimos con una velocidad tal que el noble Ford se convirtió en auto volador, mis compañeros de viaje no se ahorraron epítetos de todo calibre para recriminarme por la maniobra.
La policía nos paró dos veces y en ambas oportunidades nos palparon de armas además de aconsejarnos que por ningún motivo nos saliéramos de la ruta.
Por fin a las 21:00 llegamos a Buenaventura, la ciudad tiene 600000 habs. y la elegimos porque posee un puerto sobre el Pacífico con gran actividad y era allí donde pensábamos embarcar el auto y nosotros hasta Panamá ya que no existen rutas transitables, hay que atravesar la selva de Darién a la que se la denomina en ese sector “Tapón del Darién” por lo impenetrable, además es una zona en donde actúan los narcotraficantes con una impunidad total.
Nos alojamos en un hotel céntrico, Las Gaviotas, bueno y en precio, u$s 40 s/des.. La zona donde estamos, si bien nos indicaron que es buena, durante el día tiene movimiento normal, pero pasadas las 18:00 hs., cuando oscurece y cierran los negocios, el ambiente se torna pesado por lo que lo aconsejable es meterse en el hotel y quedarse adentro.

Lunes 22 de Agosto
Nos levantamos temprano y con las direcciones de algunas compañías navieras que había llevado nos encaminamos a realizar el simple trámite, esa era nuestra idea, de despachar el auto y embarcar nosotros, después de recorrer todas las empresas y de ir a ver que nos podían informar en la capitanía del puerto, nos convencimos que la tarea no era tan sencilla. Caminamos toda la mañana y parte de la tarde y lo único que conseguimos fue un barco portacontenedores que nos llevaba el auto solamente y nos cobraba u$s 1500, si a eso le agregábamos nuestros pasajes en avión, nos alejábamos mucho del presupuesto que teníamos calculado, a esto había que agregar que no sabían la fecha exacta de la partida del barco.
Nos dirigimos por consejo de alguien a la zona de Puente Piñal, de allí salen pequeños barcos que hacen recorridos en forma irregular hacia Centroamérica, tratamos con varios capitanes pero ninguno tenía previsto salir en esos días, mejor, ya que eran realmente cáscaras de nuez, pero nuestras ansias de salir de esa ciudad nos llevaba a subirnos a cualquier cosa que flotara. El ambiente esta zona es bien de puerto, la mayoría es gente de color.
Nuestro medio de transporte es el taxi, aquí se usan mucho y en forma compartida, al parar uno, el chofer hizo que descendiera un pasajero para que nosotros pudiéramos viajar más cómodos.
Por último, decidimos seguir viaje a Cartagena, otro de los puertos importantes de Colombia para tratar de embarcar desde allí.

Martes 23 de Agosto
Nos alejamos del mar, ponemos rumbo a Medellín, por suerte existe una ruta alternativa que nos evita el duro trayecto Buenaventura - Cali, el camino empieza trabado pero enseguida tenemos un alivio de 100 Kms. de llanura, luego sigue sinuoso, con mucho tránsito de mulas. Nos han reiterado que no se nos ocurra viajar de noche, es muy inseguro.
El paisaje que nos rodea es de mucha vegetación, durante un largo trecho el camino bordea un río ancho y correntoso. En un lugar de la ruta vemos a un chico ofreciendo sobrecitos de cocaína como si estuviera tratando de vender cualquier otra mercancía.
Faltando unos 100 kms. para llegar, nos volvemos a internar en los cerros y comienza nuevamente el suplicio para el pobre Ford.
Ya entrando en los suburbios de la ciudad, nos hacen señas desde un Renault 4 en forma tan insistente que, después de verificar que eran una pareja joven y una señora mayor, nos detuvimos en la banquina, esta gente nos recibió de una manera que nos sorprendió, no sabían como expresar su alegría por habernos descubierto, amaban a los argentinos, la señora mayor, madre de la joven había estado en la Argentina.
La pareja, Patricia y Jorge, nos acompañó a buscar hotel, en el centro los buenos costaban u$s 100, pero buscando encontramos uno sencillo y cómodo por u$s 25, comimos algo en el hotel y los encantadores antioqueños, que así se llaman los habitantes de esta provincia, Antioquia, nos pasaron a buscar en su auto y nos hicieron un city tour que terminó en un cerro cercano a la ciudad desde donde se divisan todos los alrededores, con unas vistas estupendas. También sobre el cerro hay una réplica de un poblado del Medellín del ayer, es un pueblo “Paisa”. Los antioqueños son muy celosos de su cultura, tanto es así que ya intentaron, sin poderlo lograr, independizarse de Colombia y formar un país aparte.
Es destacable la cantidad y calidad del transporte de pasajeros, los ómnibus son modernos e impecables.

Miércoles 24 de Agosto
Salimos con destino Cartagena, pero el camino es muy trabado y hay mucho tránsito de camiones inmensos, los que, al cruzarlos en las cerradas curvas producen escalofríos con sus motores a toda potencia y generando la duda sobre si en caso de alguna emergencia podrían detener su marcha, cosa que nos parece poco probable. Dándonos la razón, vimos por el camino varios accidentes.
Al costado de la ruta vemos muchos lavaderos de camiones los que utilizan agua que sale con mucha fuerza de mangueras alimentadas de vertientes naturales.
A las 17:00 hs. llegamos a Sincelejo, una pequeña ciudad en la que decidimos pernoctar a pesar de lo temprano de la hora ya que nos advierten que más adelante no hay hoteles y que la guerrilla está actuando en la zona.
La ciudad es neutra, el hotel simple, nos costó u$s 34 s/des.. Salimos a caminar y nos sentamos en la plaza, se arriman unas chicas y conversamos con ellas, nos llamó la atención su total falta de conocimientos a pesar de que la mayor tenía 18 años y ya era madre.

Jueves 25 de Agosto
Ponemos nuevamente rumbo Norte, la ruta es cómoda, no hay tanto tránsito y se acabó el camino sinuoso.
A las 11:30 llegamos a Cartagena, por ser esta hora ya no nos queda tiempo para hacer ningún trámite hasta las 14:00 hs., hace mucho calor, entramos a la ciudad vieja, es realmente magnífica, se encuentra en perfecto estado, muy limpia y se respeta de acuerdo a normas urbanísticas todo el diseño original, las calles son angostas, permiten el paso de un solo vehículo a la vez, nos ubicamos en una plazoleta central y no tardan en arrimarse varios curiosos, luego aparecen un par de periodistas que nos hacen un reportaje para la radio local. La ciudad tiene un encanto diferente, se la llama Cartagena “La Heroica” por la forma que se defendió de los ataques de los piratas, fue atacada en diversas oportunidades ya que por su situación geográfica era usada por los españoles para almacenar los tesoros que conseguían para luego despacharlos hacia Europa, está rodeada de murallas artilladas que conservan en gran parte su estado original, también existen distintos fuertes y bastiones a su alrededor, algunos de los cuales se pueden visitar, uno de ellos es el fuerte de San Felipe, que por su ubicación y por la forma en que está construido resultaba muy difícil de conquistar ya que su diseño permite que sea defendido por un número reducido de soldados los que por efecto de posiciones netamente ventajosas podían resistir el ataque de grupos de asalto numerosos.
En las calles existen puestos de venta de todo lo imaginable, también puestos que ofrecen servicios menores, cerrajeros, hojalateros, relojeros, etc., en un pasaje cercano, hay con exclusividad puestos de flores con un colorido espectacular.
La parte histórica, que aparte es la más bella, fue declarada por la UNESCO, patrimonio de la humanidad por su gran valor tanto histórico como arquitectónico.
Se nos arrimó un colombiano muy conocedor, y se nos ofreció como guía por unos pocos pesos, lo tomamos para evitarnos pérdidas de tiempo localizando calles y oficinas.
A primera hora de la tarde empezamos la recorrida, vamos a Marítima Grancolombiana y nos reciben con un presupuesto de traslado del auto solamente de u$s 1550, salimos escapando, con la seguridad de que era muy fácil el transporte entre Colombia y Panamá y de que enseguida íbamos a conseguir otro mucho más barato, grueso error, no era tan sencillo.
Nuestra segunda visita es a Galos, una empresa con la que ya había hecho contactos, nos indican que su barco se desvió y que no va hacia nuestro destino pero que hay otro en puerto que podría ser que fuera, nos va a confirmar, vamos a la empresa bananera Dole y también nos dan esperanzas, mientras tanto seguimos nuestra recorrida y visitamos a todas las compañías que hacen estos recorridos, sin éxito pero con varias posibilidades, al menos lo estamos intentando.
Bastante cansados, nos alojamos en un hotel frente al mar muy malo, pero igual nos quedamos esa noche, vamos a la playa y nos bañamos en unas aguas realmente cálidas. El hotel no tenía vidrios en las ventanas, sólo mosquiteros.
A la noche tomamos un taxi y fuimos a Bocagrande la zona paqueta, donde cenamos y caminamos un rato.

Viernes 26 de Agosto
Apenas nos levantamos, nos comunicamos con algunas empresas, el barco bananero va hacia Long Beach, un Ferry que según una agencia de turismo salía todos los sábados, recién comienza a salir a partir del 5 de diciembre y Galos nos da la posibilidad de un buque que parte vacío el miércoles 31, pero recién nos confirma el lunes 29. Por las dudas seguimos averiguando por otros lados pero no nos dan ninguna respuesta positiva.
Como tenemos que quedarnos, nos cambiamos de hotel a otro que también está frente al mar pero en El Laguito, una de las mejores zonas de Cartagena, se llama Las Velas, es 4*, excelente, con piscina y salida al mar, nos cuesta u$s 95 con media pensión, es muy barato ya que están en un plan de baja temporada.
Como llega el fin de semana y no podremos hacer ningún trámite, sacamos los pasajes para una excursión a una isla en pleno Mar Caribe.
Volvemos cansados al hotel, aprovechamos un rato la pileta y vamos a cenar, nos sirven ensalada de palmitos, pescado con salsa de camarones y postre, hasta ahora, la mejor comida del viaje.

Sábado 27 de Agosto
A las 8 nos pasan a buscar, nos llevan a la terminal portuaria de turismo y embarcamos en una lancha rápida de 50 pasajeros, el movimiento de embarcaciones es importante, casi todas se dirigen hacia las islas del Rosario, nuestro destino, una joven guía nos indica los puntos destacables en la ruta. Luego de una hora de navegación llegamos a la isla Media Naranja, en realidad no era una isla sino un balneario dentro de la isla, de todas maneras está bien, el agua es muy caliente y transparente, nos damos un buen baño de mar y al rato nos llevan de excursión a un acuario, son sólo 10 minutos de lancha y por el camino nos enseñan diversas islas con residencias algunas pocas de lujo y otras más sencillas, como no existe oleaje y aparentemente las mareas son de poca importancia las casas están edificadas casi al nivel del mar.
Al mediodía nos sirven pargo frito con arroz con coco y plátano en rodajas frito, el pargo es un pez de la zona y el plátano es un fruto parecido a la banana pero más grande y que se come no tan maduro, este es un plato típico de Cartagena.
En el viaje nos hicimos amigos de unos chilenos que viajaban por negocios, eran macanudos y llevaban provisiones como si fueran a quedarse a vivir en las islas.
A la tarde regresamos al hotel, cenamos muy bien, un exquisito brochette con guarnición y luego salimos a caminar un rato, el clima es sofocante pero en el hotel el aire acondicionado funciona a la perfección.

Domingo 28 de Agosto
Empezamos el día en la playa caribeña, con Horacio alquilamos dos motos de agua, luego para descansar..........,nos quedamos hasta el mediodía al borde de la pileta, más tarde tomamos un taxi y fuimos a almorzar a La Boquilla, lugar tradicional sobre la playa donde se especializan en servir frutos de mar, tardaron tanto en servirnos que nos fuimos y terminamos comiendo pizza en Bocagrande.
Terminamos el tranquilo domingo en el casino que se encontraba justo frente al hotel, es pequeño pero muy lujoso, las mesas de juego tienen sillones y también hay maquinitas.

Lunes 29 de agosto
Empezamos el día temprano, dispuestos a hallarle solución al problema de transporte del vehículo, fuimos a la empresa Galos, nos indicó definitivamente que ellos no tenían barco en esa ruta y nos derivó a la compañía Trasmarino y Cía., la que nos dijo disponía de un barco vacío que salía a buscar carga a Panamá, esto tampoco se realizó. Seguimos caminando y visitando oficinas y chocamos con que o no tenían ruta, o no tenían fecha cercana, ya estábamos cansados de dar vueltas, nos quedaba la opción de seguir viaje a Barranquilla y, en caso negativo a Santa Marta, otros dos puertos de Pacífico donde también operan buques de carga que hacen esos trayectos.
Por fin se nos prendió la lamparita y fuimos a la naviera Grancolombiana, la primera que visitamos y que nos había pasado u$s 1550, hablamos con el gerente después de recibir la negativa de la persona que atendía el mostrador y le explicamos la situación, le mostramos toda nuestra documentación y accedió a llamar a la central a Bogotá para consultar, parece que los conmovimos porque nos reducen el precio a u$s 750, nos parece bastante más razonable y aceptamos de inmediato.
El barco salía en 48 hs. así que comenzamos los trámites aduaneros, los que, aparentemente, son bastante simples, lo único que tuvimos que hacer fue pasar por el edificio de la aduana, vecino a Grancolombiana y pedir inspección para el auto, la que iban a efectuar en el puerto antes de embarcarlo.
Terminado este tema y aliviados por tenerlo encaminado, nos dedicamos a hacer turismo, visitamos el Fuerte San Felipe, está cercano a la ciudad y es muy interesante, con sus murallas y defensas así también como por sus túneles.

Martes 30 de Agosto
Empezamos el día yendo a la naviera Granmar, pagamos el flete, luego de algunas peripecias ya que no nos aceptaron el pago en dólares y tuvimos que ir hasta el centro a cambiar, bastante lejos, y luego volver al banco donde operaba la empresa a pagar, terminadas las corridas, llevamos el auto al puerto, donde vendría la inspección a las 13:00 hs., pasamos momentos de nerviosismo por el asunto del error en los papeles en número del motor, pero pasó.
Toda la tramitación no fue tan sencilla como pintaba ya que empezamos a gestionar la papelería a las 9:30 y terminamos de vuelta en el hotel a las 18:30, bastante cansados, no solo por los trámites, sino por los nervios que pasamos.
El barco sale el día miércoles 31 a la noche, primero va hacia Barranquilla y llegaría, si no hay ningún inconveniente, el sábado por la mañana.

Miércoles 31 de Agosto
A primera hora fuimos con Victorio al puerto a buscar su pasaporte italiano que había olvidado en el auto, éste ya estaba cargado sobre los contenedores, luego fuimos al centro y sacamos los pasajes para Panamá, costaron u$s 140 c/u, nos dio trabajo convencerlos de que nos vendieran ida solamente, nos mandaron al consulado de Panamá en donde nos atendió la cónsul en ruleros en una oficina que era un garaje particular para que autorizaran el viaje de ida sin visa, al fin lo solucionamos por nuestra cuenta.
El vuelo era a las 14:30 por COPA, aerolínea panameña y hacía escala en Barranquilla, llegamos a las 16:30 a Panamá, tomamos un taxi que nos cobró u$s 24 por llevarnos a la ciudad, había mucho tránsito porque era víspera de feriado.
Nos alojamos en el hotel Soloy, se autotitula 4* pero le sobran algunas, de todas maneras es bastante bueno, tiene 200 habitaciones, boite, pileta en la terraza y casino, cuesta u$s 36 s/des., cenamos frente al hotel en lindo restaurante, paella y langosta por u$s 30 los tres.

Jueves 1 de setiembre
Hoy es feriado nacional porque asume el nuevo jefe de gobierno, hay mucha policía y vigilancia por cuestiones de seguridad ya que se esperan personalidades de varios países, entre ellas a nuestro presidente, pero a último momento creo que pensó que conque estuviéramos nosotros ya era suficiente, así que no vino.
Después de desayunar contratamos un taxi y fuimos a las esclusas de Miraflores, observamos el paso de algunos barcos desde una especie de palco preparado para tal fin, mientras pasan las naves un relator indica sus características y los movimientos en inglés y en castellano, se observa todo con gran comodidad.
Volvemos hacia la ciudad mientras notamos la importante cantidad de dependencias y elementos americanos que se hallan en la zona del canal, es una zona con sus propias características, escuelas, supermercados, pistas de aterrizaje, cuarteles, etc., el taxi nos hace un city tour bastante extenso visitando zona de playas y el inmenso puente que cruza el canal. Nos quedamos en el centro, comemos algo y regresamos caminando al hotel unas 20 cuadras, fuimos un rato a la pileta, y ya nos quedamos en las cercanías porque la zona no es nada recomendable como para andar de noche.

Viernes 2 de setiembre
Me levanté bien temprano para ir a la zona franca, el minibús salió de la puerta del hotel a las 6:00, fui únicamente para ver alguna novedad y para saludar a una persona conocida, mientras tanto Horacio y Victorio fueron a dar un paseo por Panamá La Vieja, es un paseo interesante en donde se observan las ruinas de la antigua capital. regresé a las 13:00, llamamos a la empresa naviera y nos indicaron que el barco llegaba el sábado a las 7:30 hs..
Con Victorio fuimos a caminar un rato por la avenida Central y de paso hicimos algunas compras. Regresamos al hotel, vamos un rato a la terraza a tomar sol y nos quedamos nuevamente en los alrededores ya que según la misma policía no nos convenía alejarnos por ser una zona muy peligrosa.

Sábado 3 de setiembre
Salimos temprano rumbo a Colón, la ciudad portuaria situada en el Atlántico adonde arribaba nuestro auto y donde se encuentra la zona franca, esta ciudad se halla a 80 kms. de Panamá, se viaja a ella por una ruta muy transitada por vehículos de todo porte, se viaja en condiciones de riesgo permanente ya que es angosta y con banquinas barrosas en su mayor parte, hemos visto varios accidentes. La casi totalidad de la gente que trabaja en la zona, vive en Panamá y hace el viaje todos los días, sólo viven en Colón los empleados de bajas categorías y algunos de los empresarios pero estos en sus residencias amuralladas.
La ciudad de Colón merece un capítulo aparte, es horrible, su limpieza deja bastante que desear, los edificios son de madera y en una gran parte derruidos aunque siguen habitados, si el ambiente es así de día, no quiero imaginar cómo será de noche y no voy a ser yo el que se quede a averiguarlo.
Volviendo al tema principal, el barco ya estaba en el puerto, no lo habían bajado todavía porque llovía en forma torrencial. La aduana funcionaba normalmente pero no así, por ser sábado, una oficina que debía proveernos de un formulario para hacer revisar el auto, intentamos que hicieran una excepción pero fue inútil así que debíamos regresar el lunes.
El regreso a Panamá lo hicimos en el auto del secretario del Touring Club local que había ido a facilitarle los trámites a unos ingleses que estaban haciendo la ruta para un rally Londres - México, ellos viajaban en una Trooper 4 x 4 hermosa que habían alquilado en La Paz.
Invitamos a comer a nuestro circunstancial chofer y fuimos a un restaurante italiano que yo había visitado en otra oportunidad, comimos muy bien y me quedé caminando por el centro mientras mis amigos regresaban al hotel.
A la noche, nuestra visita habitual al comedor cercano y luego a dormir rechazando los ofrecimientos de todo tipo de los alrededores.

Domingo 4 de setiembre
Hoy tenemos otro día de descanso, desayunamos y salimos hacia el muelle desde donde parten barcos y lanchas hacia destinos turísticos, uno de ellos es la isla de Taboga, se trata de una isla situada en el Pacífico a poco más de una hora de viaje desde la costa, no es muy grande y tiene pocos habitantes los que se dedican a la pesca y a brindar algunos servicios a los turistas, hay un par de hoteles y es a uno de ellos que nos dirigimos, cobran u$s 5 la entrada con derecho al uso de las instalaciones y ese importe lo descuentan de lo consumido en el bar , en el comedor autoservicio o en cualquier otro gasto en que se incurra, el sistema está implementado con unos vales que se entregan en lugar de dinero al adquirir algo.
La playa es hermosa el agua no puede ser más transparente, también es muy cálida, eso permite la aparición de aguas vivas, una de ellas provocó serias molestias a Horacio ya que al zambullirse las rozó con la cara y el cuerpo, así que anduvo un buen rato con agua fría y hielo calmando la irritación producida.
Mientras esperábamos que saliera el barco de regreso no nos cansábamos de observar a los peces que pasaban debajo nuestro en el muelle, hasta una langosta caminando por el fondo marino.
En el trayecto se transita una buena parte por el Canal de Panamá, hay un intenso tránsito de barcos. Llegamos ya oscurecido, tomamos un colectivo de regreso que nos deja a varias cuadras del hotel, tenemos que atravesar una zona insegura, esto es tan así que unas mujeres taboganas que venían a pasar la semana de trabajo a la ciudad nos acompañaron hasta el hotel, indicándonos que no habláramos para que no se notara que éramos extranjeros y así no tentar a los posibles ladrones.

Lunes 5 de setiembre
Bien temprano salimos para Colón, llegamos a las 8:30 a France Field que es el lugar dentro de la zona franca donde se encuentran las oficinas administrativas, después de realizar varios trámites y de pagar un pequeño arancel, a las 11:30 éramos nuevamente poseedores de medio de transporte propio, no se estropeó nada ni nos faltó ningún elemento de los que viajaban dentro del auto, todo salió mejor de lo previsto.
Almorzamos algo en Panamá y salimos rumbo Norte, Cruzamos el Canal por el grandioso Puente de las Américas, estamos en una zona de vegetación exuberante, en este lugar se preserva con especial cuidado la naturaleza ya que debido a ella se mantiene un elevado régimen de lluvias, éste es muy importante para el funcionamiento del Canal ya que con paso de los barcos y el uso de las esclusas se pierden millones de litros de agua que van a parar a los océanos.
Un dato curioso es que al contrario del pensamiento de la mayoría, lo océanosestán al mismo nivel, las esclusas deben existir para elevar y bajar los buques por el simple motivo de que estos tienen que navegar por un lago interior que está 27 metros de altitud con respecto a los océanos, es así que se elevan en tres etapas de 9 metros cada una, navegan por el lago y descienden de la misma manera otros 27 metros para así continuar con la navegación, cuando nos informaron sobre el costo del peaje nos pareció una fortuna ya que se paga un promedio de u$s 30000, con un máximo de u$s 120000 para un buque de gran tonelaje hasta un mínimo de u$s 1 para un nadador que estaba cumpliendo con un raid.
La ruta es buena, viajamos sin problemas, se atraviesan pocas poblaciones, ya entrada la noche llegamos a la ciudad de David, última localidad importante antes de la frontera, tiene 200000 hab., nos alojamos en un hotel malo pero con muy buena cochera, algo muy importante en nuestro viaje ya que no podíamos bajar del auto muchísimas cosas de valor y que nos eran tan necesarias para llevar a cabo el periplo con comodidad. El costo del alojamiento fue de u$s 28, s/des. siempre por los tres, económico para lo que estamos acostumbrados en la Argentina pero muy caro con respecto a lo que pagamos en otros lugares con muchas más comodidades y confort.

Martes 6 de setiembre
Hoy nuestra meta es Costa Rica, la frontera queda a escasos 70 kilómetros, en Paso Canoas, hacemos los trámites del lado panameño muy simples, los de Costa Rica son algo más complicados, nos cobran u$s 10 por derecho de ruedo y u$s 9 por seguro obligatorio contra terceros, nos viene muy bien ya que nuestro seguro se terminó en Panamá y recién volvía a regir en los E.E.U.U.
La ruta es buena, el paisaje que sigue es hermoso llano con algunas lomadas suaves y grandes plantaciones de piña y de cafetales, los costarricences sostienen que su café es muy superior a los de los demás países productores.
Al llegar a la localidad de San Isidro nos desviamos unos kilómetros y vamos un rato a la playa, el agua es cálida y hay muchas olas, en los alrededores se observa la presencia de asentamientos de extranjeros y de turismo de distintas procedencias aprovechando las ventajas cambiarias y disfrutando de la benignidad del clima y de la seguridad del país, uno de los pocos en el mundo que no tiene ejército permanente.
Seguimos viaje y nos internamos en una zona de montañas, pasamos del nivel del mar a más de 3000 metros de altura, del agua cálida al frío, debemos recurrir a nuestros abrigos ya olvidados. Tuvimos 1:30 horas de subida continua, el motor recalienta y debemos detenernos en varias oportunidades.
El último tramo de la ruta atraviesa una montaña bien llamada “Montaña de la Muerte”, es una zona elevada de neblinas y sin banquinas o con ellas muy rotas, nos ponemos detrás de un camión que avanza lentamente pero que nos brinda seguridad.
Por fin llegamos a San José, equivocamos la entrada a la ciudad y nos alejamos, nos detenemos a averiguar y un señor que estaba con su familia se ofrece muy gentilmente a guiarnos con su auto hasta el centro, también nos invita a tomar algo a un bar de su propiedad al día siguiente, invitación que aceptamos pero que por razones de tiempo no podemos concretar.
Tomamos alojamiento en un hotel cercano a la zona céntrica muy simple, u$s 34 s/des., salimos a caminar un rato la ciudad es linda parece tranquila pero se nota que corren algunos sobrecitos. La gente es muy amable, nos dirigimos a hacer unas llamadas telefónicas y quedamos gratamente sorprendidos por la amabilidad de las telefonistas.

Miércoles 7 de Setiembre
Salimos a caminar por la ciudad, el centro está muy congestionado debido a que hay calles cortadas por reparaciones, en una plaza hay una feria de artesanías bien surtida y luego de andar un rato me encuentro dentro de un mercado muy grande y también de artesanos, con multitud de objetos, sobre todo, elaborados con maderas de la zona.
El paseo incluye una visita al Museo de Oro, el edificio que lo alberga es imponente, consta de tres subsuelos, es todo de hormigón y con puertas tipo bóveda bancaria, los visitantes son revisados y es obligación dejar todos los objetos, sobre todo los de metal, se pasa por un detector de metales muy sensible, el que me impedía el paso porque en el bolsillo tenía una sola pastilla de analgésico en su envase de papel metálico. El museo es muy interesante con objetos de distintas culturas y de gran valor histórico, aparte de su valor intrínseco ya que están elaborados en su mayoríía en metal precioso.
Cerca del mediodía continuamos viaje, la ruta es bastante buena y atraviesa regiones boscosas y selváticas, al llegar a Liberia, capital de provincia, nos desviamos 30 kilómetros hasta la costa, la playa se llama Cocos el lugar es netamente turístico y hay muchos americanos.
El agua es cálida, con olas suaves, hay muchos botes, pequeños pesqueros y algunos barcos y cruceros menores dedicados a paseos turísticos y de pesca, el hotel en que paramos es sencillo y pasable, no tiene aire pero con el ventilador de techo lo pasamos bien.
Cenamos al lado del mar, como no podía ser de otra manera, comimos mariscos y pescados, muy bien pero bastante caro para lo que estábamos acostumbrados a pagar, u$s 29 los tres.

Jueves 8 de Setiembre
Me levanté antes y fui a desayunar a un barcito de la costa, pedí pinto con queso, gallo y café con leche, y me trajeron arroz con frijoles con queso, una tortilla y la bebida, bien contundente.
Horacio quería ir a bucear y averiguamos con un muchacho guatemalteco que era instructor, lo podíamos hacer pero había que hacer un curso introductorio de una tarde, aparte nos anunció que se buceaba entre mansos tiburones, lo de mansos lo aseguraba él pero a mí no me convencía de ninguna manera, así que desistimos de la aventura.
Fuimos a la playa donde ayudamos a meter una lancha grande al agua y a eso de las 10 de la mañana dejamos el hotel y nos dirigimos a la frontera con Nicaragua.
Las gestiones del lado de Costa Rica fueron muy simples pero cuando cruzamos comenzó un largo peregrinaje por oficinas y trámites burocráticos bien a tono con estilos que conocemos tanto.
Nos fumigaron el auto contra alguna peste y entre fumigada y distintos derechos nos hicieron 6 recibos por un total de u$s 60, suma exorbitante para un país en el que los sueldos inferiores no llegan a los u$s 100 por mes. El personal de aduana nos trató bastante mal, mucha revisión, hecho no criticable pero sí la manera de hacerla, de muy mal modo. Cuando intentamos una queja con un guardia de migraciones acerca del alto costo del paso de esta frontera, nos dijo de mala manera que para no gastar, debíamos quedarnos en casa y no andar “vagueando por allí”, concepto suyo, y evidentemente muy discutible pero no precisamente con él, creo que no debe entender mucho sobre lo importante que es que la gente viaje y atraviese fronteras, conociendo y haciendo conocer culturas y lugares y fomentando esa inmensa industria mundial que es el turismo en todas sus facetas.
Justo en la frontera comienza el lago de Nicaragua, tiene más de 100 kms. de largo y se divisan dos volcanes en islas habitadas. Este lago, en algún momento formó parte del océano Pacífico hasta que deformaciones terrestres hicieron que quedara separado del mar, debido a esto es que alberga los únicos tiburones de agua dulce del planeta ya que el agua del lago fue perdiendo su salinidad al cabo del tiempo con el agregado de aguas de lluvia y de afluentes de ríos, es así que los tiburones se fueron adaptando al medio y hoy viven en ese hábitat tan diferente al que cobija a sus congéneres.
Seguimos viaje por un camino en regular estado, la policía nos detuvo varias veces, en una oportunidad casi seguimos de largo, ya que estaban vestidos con camisas y no se les notaba ninguna identificación, eso nos costó una llamada de atención por parte de ellos.
El entorno a los lados de la ruta es de extrema pobreza, ha cambiado completamente con respecto a Costa Rica. Ya entrando a Managua, hay un mercado de frutos y demás artículos en donde se mezclan los puestos con los montículos de residuos de todo tipo, los aromas no son nada agradables y no incitan para nada al consumo de alimentos.
En la ciudad tratamos de ubicar la parte céntrica pero no lo logramos no es que nos hayamos perdido sino que no existe, al menos de la manera que estamos acostumbrados a verla, del centro viejo no quedó nada por culpa de un terremoto que destruyó todo hace 20 años, después el país entró en guerras internas durante largo tiempo y no se restauró nada, incluyendo que en el sector más dañado se descubrió una falla terrestre que hace insegura la construcción en esos lugares. Hay un sólo edificio de altura y un hotel 5* en forma piramidal lo demás es todo plano, salvo alguna que otra construcción de un par de pisos.
La pobreza es muy notoria, en el único semáforo que vimos en funcionamiento se arremolinaban niños y no tan niños ofreciendo artículos y pidiendo limosnas, uno de ellos de no más de 4 ó 5 años lo hacía cargando un bebé a sus espaldas.
Paramos en un hotel muy sencillo u$s 40 s/des., le pedimos indicaciones al encargado sobre un lugar para ir a cenar y nos señala un centro comercial, Ciudad Jardín, lo único que había era un supermercado, algunos negocios y un par de lugares donde comer, nos dirigimos a uno de ellos y nos sirvieron la peor comida del viaje hasta ahora, un par de pizzetas incomibles y unos tacos con un relleno imposible de descifrar. Como nos habían advertido sobre la peligrosidad de andar de noche por las calles, temprano regresamos al hotel.

Viernes 9 de Setiembre
Apenas nos levantamos cargamos nuestras cosas y seguimos viaje, Managua no nos resultó atractiva en absoluto, la ruta no es muy buena, a un costado del camino se observa, cercano, un volcán en actividad, despidiendo columnas de humo. Poco antes de la frontera nos desviamos un par de kilómetros y entramos a la ciudad de León, es muy colonial y tiene una catedral imponente con muchas columnas y el altar principal recubierto de oro y plata, sobre una pared hay una placa recordatoria del paso del Papa por esta catedral.
Llegamos a la frontera con Honduras, otro paso complicado, muchos sellos y recibos pero más barato, la atención es cordial.
La ruta que sigue es directamente mala muchos pozos y animales sueltos, al llegar a Choluteca nos desviamos 40 kms. y vamos a una playa, es un balneario popular con restaurantes y paradores sobre pilotes, comemos, mal, en uno de ellos y nos damos un baño de mar con la compañía vecina de unos chanchos que andaban sueltos gozando de las playas. Desde la terraza techada del comedor se divisan las costas de El Salvador, al Norte y de Nicaragua, al Sur.
Por indicación de una persona nos encaminamos a otra playa cercana ya de otro nivel, con bungalows, pileta y restaurante, nos quedamos un rato y volvemos a Choluteca donde nos alojamos en un hotel cómodo y económico, u$s 21 s/des., lo único es que después de las 23:00 hs. se corta la luz por problemas de racionamiento y debemos conformarnos con el uso de ventiladores movidos por el grupo electrógeno del hotel, ya que los acondicionadores dejan de funcionar.
Cenamos en el comedor del hotel y luego salimos a caminar pero no nos alejamos ya que estaba muy oscuro y el ambiente no inspiraba confianza.

Sábado 10 de Setiembre
Ponemos nuevamente rumbo Norte, nótese que no hago ningún comentario con respecto al auto desde hace un tiempo, y es que no nos trae ningún tipo de problemas, anda, a pesar de su edad, a la perfección. Seguimos en Honduras por una ruta en mal estado y también en este sector hay muchos animales sueltos.
Llegamos a la frontera, de lado hondureño los trámites son muy lentos, estamos obligados a contratar a un muchacho para que nos sirva de gestor y nos guíe por el laberinto de ventanillas y escritorios, la última firma que debía poner el jefe de la oficina se demoró casi media hora ya que estaba hamacándose con la puerta entreabierta y no nos atendía, tuvimos que esperar a que se aburriera de la hamaca y se dignara atendernos. La gestión en el lado salvadoreño también fue complicada, en total, entre las dos fronteras demoramos casi dos horas.
Por fin estamos en El Salvador, la ruta ahora sí, es directamente mala y tenemos que ir muy despacio. Se nos aflojó una rueda trasera y le cambiamos una tuerca, le ponemos una autofrenante y seguimos viaje.
Entramos a San Salvador, la capital, a las 16:00, hace mucho calor y el tránsito es infernal, nos alejamos un poco del centro y nos ubicamos en el hotel
Siesta, excelente, u$s 83 c/des. y una copa servida al lado de la pileta. Cenamos en un restaurante mexicano una rica parrillada acompañada de un par de salsas que dejamos de lado prudentemente.

Domingo 11 de Setiembre
Temprano, a las 8:00, ya estamos en la calle, hay mucha actividad y tránsito, sobre todo de transportes públicos los que a pesar de la hora y de ser domingo llevan gran cantidad de pasajeros. La ruta mejoró algo, vemos en uso, grandes carros con ruedas y ejes de madera maciza movidos por yuntas de bueyes que parecen sacados de una película del pasado.
Llegamos a la frontera, salimos después de hacer unos simples trámites y entramos a Guatemala, el trato de los guatemaltecos es excelente.
El camino que sigue es bueno, nos detenemos a comer en un pueblo en un comedor sencillo, nos sirven gallina frita, todo muy casero pero muy malo, la gallina parecía un canario por lo chica y las salsas que acompañaban el plato eran de ingestión peligrosa.
Comienza ruta serrana y llegamos a la ciudad de Guatemala, es grande, tiene 4000000 de habitantes y está diseñada en forma longitudinal, así que tiene un largo de más o menos 70 kms., damos una vuelta por la parte céntrica, muchos negocios a pesar del feriado están abiertos, pasamos también por una inmensa feria, la ciudad es linda pero decidimos seguir viaje a Antigua que es la primera capital de Guatemala, hoy ya es casi exclusivamente turística.
Preguntamos cómo llegar y un guatemalteco más que amable insiste en guiarnos con su auto hasta la propia localidad distante unos 40 kms., se accede a Antigua por una muy buena ruta, ya entrando nos encontramos con una pendiente muy pronunciada, nos despedimos de nuestro gentil guía y buscamos alojamiento, conseguimos en el hotel Aurora, el edificio en que funciona tiene cerca de 200 años y el hotel está en actividad desde hace 65, las habitaciones son inmensas y dan a un patio colonial lleno de plantas y con una fuente central, está muy cuidado y muy limpio, el costo es de u$s 50 c/des..
En la calle nos encontramos con dos chicos argentinos que venían del mundial de U.S.A., viajaban en forma muy económica, los invitamos a cenar en un restaurante italiano, comimos muy bien y fuimos bien atendidos, luego salimos a caminar, estábamos en pleno centro y había clima de fiesta, empezaban los festejos de la semana del 15 de setiembre, esta fecha patria es conmemorada por todos los países desde Panamá hasta México con gran jolgorio, aquí estaban ensayando las comparsas y también el festejo incluía fuegos de artificio, en una de las recovas había tres conjuntos que tocaban la marimba, especie de xilofón totalmente de madera, los ejecutantes, marimberos, se dedican a este arte desde pequeños y transmiten sus conocimientos de generación en generación.

Lunes 12 de setiembre
Después de un buen desayuno servido en el hermoso patio del hotel con una amabilidad a la que no estamos acostumbrados, salimos a recorrer un poco la ciudad, es colonial, hay muchos edificios dañados por movimientos telúricos, sobre todo las iglesias y conventos que estaban construidos con adobe, se cuenta que la iglesia católica perdió muchos fieles durante un terremoto ya que estos se volcaron a sus templos durante el temblor, y estos se abatieron sobre ellos, mientras los de otras religiones, sobre todo los evangelistas tuvieron más suerte ya que sus templos más modernos resistieron los movimientos, es así, que hoy, un buen porcentaje de creyentes confía más en otras religiones.
Visitamos unas ruinas cercanas de un convento, las paredes eran muy gruesas, de 1,50 mts. de espesor, las construcciones muy elaboradas con columnas y grandes patios internos y galerías, luego recorremos una feria de artesanías, la mayor parte de ellas es traída de otros lugares, aquí se trabaja en su mayoría tejidos y jade, hacemos algunas compras, siempre regateando ya que se estila pedir de más para poder rebajar, los descuentos oscilan en el orden de un 30 por ciento. muy cercano al centro vemos lavaderos públicos donde la gente lava la ropa en piletones y de paso hace sociales, el mismo sistema de lavaderos públicos lo seguimos viendo a lo largo del camino.
Desde todas partes se divisan dos volcanes cercanos, uno de agua y otro de fuego, el de agua alberga una laguna en su interior mientras que el de fuego está en plena actividad.
Cuando se le solicita algo a cualquier guatemalteco contesta con un "ahorita" muy cordial.
Salimos a las 12, la ruta es de montaña y buena hasta Quetzaltenango, en esta zona, el oriente de Guatemala, habitan muchas tribus indígenas, en algunas los hombres usan faldas en lugar de pantalones, las mujeres usan ropas muy coloridas y de distintos diseños los que indican a qué tribu pertenecen, esta es la región más tranquila del país, nos informan que en el occidente la cosa no es tan así ya que una buena parte de las personas son de armas llevar. Continuamos hasta San Marcos, pequeña localidad donde pernoctamos, lo hacemos a través de 48 kms., también de montaña, pero totalmente destruidos, el hotel donde nos alojamos es muy sencillo pero limpio, nos cobran u$s 20 s/des., cenamos en el comedor del mismo, la mejor cena en mucho tiempo, a pesar de ser muy simple, pagamos u$s 10 por los tres.

Martes 13 de Setiembre
Bien temprano salimos al camino, estamos a 90 kms. de la frontera, nos advierten que la ruta es buena de aquí en adelante pero que es muy peligrosa porque hay muchas pendientes, por esta vez, sí acertaron, el auto se embala y los frenos se recalientan a pesar de que los descensos los hacemos usando la caja de velocidades como ayuda.
Esta fue una de las pocas informaciones acertadas que nos dieron, ya que por lo general los datos que nos daban no eran exactos, y no por cierto por falta de voluntad sino simplemente por desconocimiento.
La vegetación que tenemos a la vista es exuberante, los cultivos muy prolijos y realizados en forma escalonada, se aprovecha al máximo el terreno. Nos llama la atención la manera en que los hombres llevan la carga, sujeta con una especie de vincha a la cabeza, y con el peso colgando sobre la espalda.
Llegamos a la frontera a las 9:00 hs., con simples trámites salimos de Guatemala y pretendemos entrar a México, pero para nuestra sorpresa, la cosa no era tan sencilla, si hubiésemos ido en avión o en ómnibus, no habría habido problemas pero como viajábamos con nuestro propio vehículo, nos exigían visa de Transmigrante, y en caso de no tenerla nos dejaban entrar pero teníamos que volver a salir por la misma frontera, o sea que nuestro sueño de llegar a lo EE.UU. se esfumaba, como no nos dejaban entrar con el auto ni tampoco nos dejaban volverlo a entrar a Guatemala ya que una vez que se saca un auto del país deben pasar 30 días para poder volverlo a entrar, el noble Ford se quedó solito sobre el puente internacional, en la tierra de nadie y nosotros nos fuimos en un taxi hasta otra frontera distante 30 kms. donde hay consulado mexicano y donde se gestionan las visas, el trámite es lento, a pesar de que le mostramos toda nuestra documentación, nos hacen llenar un extenso formulario con todos los datos, debemos mostrar las tarjetas de crédito, sin duda temen que pretendamos quedarnos a vivir, pero nada está tan lejos de lo pensado por nosotros, por más que insistimos, el cónsul no se digna a atendernos. En una parte del formulario, escribo “mandaban”, la empleada me lo corrige con una total falta de tacto y de desconocimientos ortográficos por “mandavan”, haciendo una tachadura vergonzante.
Por fin, y después de los lentos trámites, ya que recién a las 12 el cónsul se encargó de los papeles, salimos con nuestras visas bajo el brazo, a las 13:30 llegamos a la frontera donde estaba el auto, hace mucho calor y luego de hacer aduana y migraciones, reiniciamos el viaje a las 14:30 hs..
A los pocos kilómetros, apenas pasado un peaje nos corrió un taxi, haciéndonos señas para que nos detuviéramos, lo hacemos poco convencidos y dispuestos a arrancar velozmente si vemos algo raro, pero era solamente para obsequiarnos con una caja conteniendo 4 cervezas, hay que tener en cuenta que nuestro ingreso a México se hizo por la provincia de Chiapas y en un época en que esta provincia estaba levantada en guerra contra el gobierno nacional.
La ruta que sigue es en parte buena y en parte de regular a mala, por suerte es bastante llana con algunas montañas a la vista.
Apenas anochecido llegamos a Tapala, ciudad pequeña donde nos alojamos en un hotel mediocre, u$s 40 s/des., pero limpio y con aire acondicionado, única manera de poder dormir, el hotel estaba ubicado frente a la plaza principal y al municipio, en la calzada había una plataforma techada del tamaño de un remolque llena de metegoles, en donde se realizaban campeonatos en forma itinerante. En unos cables que pasaban frente a la municipalidad había miles de golondrinas, pasando la noche, y en los árboles de la plaza, cientos y cientos de zapotes, unos pájaros totalmente negros, estas aves vienen de noche a estos lugares, huyendo de las aves depredadoras nocturnas del campo, búhos, etc., que los atacan.

Miércoles 14 de Setiembre
Salimos al camino nuevamente, hacemos un escala técnica para ponerle grasa a la caja, regular frenos y atrasar un poco el distribuidor ya que está reglado para el camino de montañas y aquí en el llano pistonea algo.
Nos cruzamos con camiones inmensos, muchos de ellos son semirremolques grandes con acoplado, también vemos camiones jaulas de aluminio de dos pisos.
A una altura del camino nos desviamos para tomar la ruta de la costa, esta es la que nos lleva hacia Acapulco bordeando el mar, hace mucho calor y nos tienta un cartel señalando la cercanía de un balneario, Mar Azul, nos desviamos apenas tres kms. y llegamos a una muy bonita playa donde nos bañamos en sus límpidas aguas, descansamos un rato y seguimos viaje, llegando a un desvío, nos volvemos a desviar y entramos en un lugar totalmente diferente, nos encontramos en Huatulco, esto merece una mención especial, ya que veníamos por una ruta normal, por lugares semidesérticos y de pronto, al tomar un desvío nos hallamos en esta ciudad turística, totalmente nueva, con sus calles anchas, impecables y parquizadas, al mejor estilo americano pero siempre con la calidez latina.
Hay hoteles de nivel internacional, Sheraton, etc. también un Club Med, por supuesto, nosotros nos alojamos en uno más económico pero cómodo nos costó u$s 23 s/des..
Ya era un poco tarde pero de todas maneras nos hicimos un tiempo para ir a la playa, fuimos a una bahía cercana llamada La Entrega en recuerdo de una rendición histórica, nos gustó tanto el lugar que nos prometemos regresar en la mañana siguiente.
Cercana al hotel se encuentra la plaza, hacia allí nos dirigimos, hay mucha gente, aquí también se vive clima de fiestas patrias, hay orquestas y parque de diversiones, comemos en uno de los tantos restaurantes vecinos, comida típica, no es del sabor que estamos acostumbrados pero la pudimos comer.
El ambiente del lugar es muy bueno, ya que es una zona turística de nivel, no se ve pobreza por ningún lado, estamos en otro mundo.

Jueves 15 de Setiembre
Apenas desayunamos volvemos a la bahía, el agua es de una transparencia increíble, alquilamos equipos de buceo y nos internamos con un guía, se bucea sobre los corales y hay multitud de peces, de colores resplandecientes que se acercan sin temor, fue una experiencia fascinante, a pesar de que yo no sé nadar y de que tenía ciertos temores, pero realmente valió la pena, es un lugar para quedarse a vivir, pero el almanaque nos urge y debemos continuar viaje. Al mediodía comemos algo ligero y salimos hacia el Norte.
El camino se interna entre montañas bajas con mucha vegetación, después de andar un buen trecho, sentimos un fuerte ruido y notamos que se volvió a romper la polea que reparamos en Calama, Chile, por suerte faltaban muy pocos kilómetros para llegar a una ciudad pequeña, Pinotepa Nacional Oaxaca, vamos a un taller y ante la imposibilidad de poderla sacar, la hacemos soldar colocada, no es lo ideal pero el arreglo sirve para sacarnos del paso, este inconveniente nos detiene un buen rato, así que decidimos pernoctar en el lugar.
Nos alojamos en un hotel recién inaugurado, Las Gaviotas, muy lindo sin ser de lujo, y económico, u$s 25 s/des., vamos a comer algo al centro y de paso, asistimos a los festejos del día 15 de setiembre, que como antes ya había comentado es la fecha cívica más importante de todos los países desde Panamá hasta México. Hay varios discursos, presentación de reinas y muchos fuegos de artificio.

Vienes 16 de Setiembre
El paisaje que acompaña hoy a nuestra ruta es montañoso y con profusa vegetación, vemos grandes plantaciones de cocoteros, viajamos con el mar a la vista. A las 14 hs., estamos llegando a Acapulco, los suburbios dejan bastante que desear, con un tránsito pesado y muy desordenado, ya entrando, una última cuesta interminable, hace hervir a nuestro noble Ford, tenemos que hacer varias paradas antes de llegar.
Bueno ya estamos en la mundialmente famosa Acapulco, la ciudad es muy grande y está ubicada entre cerros, no pudimos haber caído en peor fecha ya que es feriado largo, “puente” para los mexicanos, y nos cuesta mucho conseguir hotel, al fin nos ubicamos en el Penthouse del hotel Acapulco Imperial, Este Penthouse, estaba en desuso y seguramente conoció mejores tiempos, para colmo el aire acondicionado no funcionaba, la vista desde aquí arriba es espectacular, dificulto que haya otra mejor, nos cobraron u$s 65 c/des..
Ya ubicados, vamos a la playa, almorzamos muy bien en un restaurante sobre la misma playa, el dueño se sienta con nosotros y nos hace servir por su cuenta unos tacos especialidad de la casa, bastante buenos.
Sobre la arena veo una mesa muy bien provista de bebidas, sobre todo de Coca Cola y Ron, justo lo que andábamos buscando para gustar de un Cuba Libre, me acerco y muy suelto de cuerpo pido tres Cocas con Ron, me las sirven, mirándome de una manera que me llamó la atención, cuando pregunto cuanto era la cuenta me indican que esa mesa era particular ya que se trataba de un grupo de familias de la ciudad de México que habían venido a pasar el fin de semana a la playa, el hecho es que les caímos simpáticos y no dejaban de servirnos, optamos por no vaciar los vasos del todo para evitar que los volvieran a llenar, y que nos tuvieran que llevar entre todos al hotel, para rematarla, nos invitaron a comer un asado en el sitio que habían alquilado, imagino que debía ser muy grande ya que habían venido en dos colectivos contratados, lamentablemente nos vimos obligados a declinar la invitación porque esa noche teníamos programado ir a ver el espectáculo de los clavadistas.
Este fue algo que era imposible perder, la plataforma más alta se encuentra a 35 mts. sobre el nivel del mar, en total se tiran tres clavadistas, de a uno, en el último salto, apagan las luces y se arroja a la luz de unas antorchas, es impresionante, había muchísima gente, y para poder ver mejor, tuvimos que esperar el siguiente salto, para así conseguir mejor ubicación.
Cenamos algo en un comedor cercano y volvimos caminando al hotel, es cerca de medianoche, hoy trasnochamos.

Sábado 17 de Setiembre
Fuimos a la playa temprano, hace mucho calor, ayudamos a unos pescadores a tirar de una red inmensa, tiene cerca de 500 mts. con gran esfuerzo la sacan pero con un resultado magro, salieron pocos peces y de tamaño pequeño, había unos que levantaban vuelo para tratar de escapar, alguno de ellos con tan poca fortuna que caían en las fauces de los pelícanos que con total descaro andaban entre la gente engullendo todo pez que les pasara cerca.
Dejamos el hotel a las 13:00 y hacemos una recorrida por la costa, hay sitios hermosos, muchísimos negocios y hoteles de lujo, tomamos la autopista que nos llevaría a México DF, tiene 400 kms. de extensión y es carísima, ya que entre varios peajes debemos abonar la suma de u$s 80, nos parece una barbaridad pero nos evitamos un lento y cansador cruce de montañas.
Una vez que estamos en la autopista, el costo no nos suena tan elevado ya que es una obra faraónica, han cortado montañas y hecho gran cantidad de puentes, uno de ellos, sobre el río Mezcala, tiene 240 mts. de altura y 890 mts. de largo con un diseño admirable.
Los últimos kilómetros los hacemos acompañados de una molesta llovizna, el tránsito se pone denso pero hay varios carriles y avanzamos con seguridad. Entramos al DF, Distrito Federal cuando ya se encienden las luces de la ciudad, como lo hacemos en forma descendente, tenemos una visión panorámica de la misma, es realmente grande, la más grande del mundo, con 30000000 de habitantes, casi toda la población de la Argentina reunida en esta ciudad monstruosa, llegar a la parte céntrica nos lleva un buen rato, al fin, arribamos al zócalo, plaza principal, y desde allí tratamos de ubicar un hotel, conseguimos uno muy cercano y cómodo, muy antiguo, limpio y económico u$s 47 s/des., para entrar a la cochera tenemos que pasar con el auto por el lobby ya que se trata de una casa señorial convertida en hotel, con entrada central para los carruajes.
Nuestro primer paseo, esa misma noche, nos lleva a la plaza Garibaldi, ya nos habían comentado algo sobre ella pero lo que vimos superó nuestras expectativas, quizás fue porque era sábado y eso fuese el motivo de tanta concurrencia.
En esta plaza se reúnen por las noches decenas de conjuntos demariachis, así también como muchos solistas en busca de interesados en escucharlos por unas módicas sumas de dinero, los hay de todas las regiones del país, se diferencian por la forma de vestir y por los distintos instrumentos que utilizan, por supuesto que todos ejecutan la guitarra y las trompetas, también se estila pasarlos a recoger en vehículos para llevarlos a dar serenatas, animar fiestas, etc..
Una nota curiosa era la que daba la policía, la que desde móviles con altavoces trataba infructuosamente de ordenar el tránsito, a las voces de : ándale, ándale - Apura taxi, no seas necio - Apura, por favor, apura. Había muchísimo personal policial y seguramente debía hacer falta dado que la bebida corría desde temprano, menos la temperatura, se tomaban todo, imagino que a la madrugada los ánimos se caldearían y lo mejor a esa hora debe ser estar lejos de aquí.
En la plaza vendían entre otras cosas, patas de gallina hervidas servidas en unos conos tipo papas fritas.
Comimos algo en un comedor cercano, comida típica y muy mala, muy cerca, a unos metros había una especie de mercado convertido en centro de comidas, el olor a frituras, luego de haber comido hace que nuestra recorrida por el lugar sea muy breve, sólo probamos unos ricos dulces con Victorio y salimos ya que Horacio ni siquiera se animó a entrar.
Pensábamos volver caminando al hotel, pero la prudencia nos aconsejó hacerlo en taxi.

Domingo 18 de Setiembre
Comenzamos el día con una visita a la Catedral, nos queda a escasas 4 ó 5 cuadras, es, como no podía ser de otra manera, imponente, tiene varios altares pero al estar en reparaciones no los podemos apreciar en todo su esplendor, sigue una visita a unas ruinas aledañas muy interesantes con un museo bien presentado. Estamos en el zócalo, esta, es una zona de importancia por su historia, los edificios deben conservar las formas originales, notamos que están muy adornados por los festejos de la semana patria, cuando oscurece, se iluminan con unas guirnaldas inmensas que forman distintas figuras y en las cuales predominan los colores nacionales.
Nuestros pasos nos llevan al metro cercano y nos dirigimos a la basílica, como todo lo que vemos, es enorme y, por ser domingo hay una cantidad tal de gente que nos impide entrar a ella, nos conformamos con una visita por sus patios y por sus alrededores donde hay puestos que venden de todo lo inimaginable, son centenares, los olores se mezclan de manera tal que se nos cierra el estómago. Por suerte, este efecto se nos pasa enseguida y nos instalamos en un comedor cercano donde le hacemos honor a unas tortas ( sandwiches ) muy ricas.
Horacio se vuelve al hotel y con Victorio nos dirigimos en el metro hacia el Museo de Antropología de México, el metro nos deja en la puerta de unparque muy grande donde también hay multitudes y centenares de puestos, en uno de ellos maquillan a niños y no tan niños con maquillajes de fantasía, donde venden helados, los tienen fuera de heladeras ya que la demanda es grandísima, en esta plaza no existe nada que no se venda, todo entremezclado con los clásicos olores a fritanga, también hay mimos, payasos, etc..
El museo es difícil de describir por lo majestuoso, el patio central mide más o menos 150 mts. de largo por 70 mts. de ancho, con una fuente alegórica montada en una sola columna central de 4 ó 5 mts. de diámetro y un techo de unos 30 mts. de lado, todo es a lo grande las salas, de inmenso tamaño, contienen la esencia de la cultura azteca, todas sus raíces están unidas bajo estos techos, para recorrerlo en su totalidad no alcanza con el tiempo que le dedicamos, pero igual nos llevamos una impresión de su contenido.
Volvemos al metro para dirigirnos al hotel nos llama la atención un cartel indicando la prohibición de que entre las 6:00 y las 10:00 de la mañana, hombres y mujeres solos deben viajar separados, le pregunto a un empleado y me indica que es una medida que se tuvo que tomar porque los mejicanos son bastante toquetones y se pasaban de la medida.
El metro, o las 9 ó 10 líneas de ellos llevan a uno a cualquier parte donde se dirija, existen múltiples combinaciones, se accede a ellas por unos pasillos inmensos, a pesar de ser domingo hay mucha gente, esto medido por nosotros, no olvidemos que estamos en una ciudad que con sus alrededores, alberga 30 millones de personas.
De regreso, nos encontramos con Horacio en el zóócalo en donde hay diversos espectáculos, entre ellos un conjunto de baile indígena muy bueno, también en una tarima vemos a unos desaforados criticando al gobierno y haciendo apología del nazismo y en contra de la colectividad judía, algo realmente desagradable, por suerte no encontraban eco en los presentes.

Lunes 19 de Setiembre
A las 6:30 hs. ya estamos en la ruta, lo hacemos bien temprano para transitar con comodidad, saliendo, por nuestro carril, se viaja bien pero por la mano contraria, a pesar de la hora, hay kilómetros de vehículos circulando a paso de hombre.
El camino está en muy buen estado, llegando a un cruce de rutas, nos desviamos y llegamos a San Miguel Allende, una ciudad muy pintoresca, edificada en zona de serranías, es colonial, y en la plaza central o zócalo sólo falta Pancho Villa, la arquitectura es respetada en todas las construcciones, la iglesia es la clásica que hemos visto en tantas películas, faltan los tiradores en los techos. Ya estamos acercándonos a la frontera americana y se nota la presencia de muchos yanquis que disfrutan de estos sitios aprovechando de paso la diferencia cambiaria, nos encontramos con un argentino, retirado de las fuerzas armadas que vive en este paraíso, tanto por lo bonito, cuanto por la manera tan económica con que se puede vivir en esta zona.
Cerca del mediodía seguimos viaje pensando detenernos en San Luis Potosí, ciudad cercana, pero la ruta está tan buena que hacemos los kilómetros sin sentirlos. En un control policial, entendemos que nos hacen señas de que pasemos, lo hacemos y nos detenemos a cargar combustible en una estación de servicio, unos pocos cientos de metros más adelante, hasta allí nos persiguió la policía y nos revisó todo buscando drogas, la revisación fue muy completa pero realizada de buen modo.
La zona que se recorre es semidesértica , cruzamos zonas con bosques de cactus, acompañados por el suave ronroneo del V8.
A última hora de la tarde llegamos a Saltillo, ciudad de 550000 hab., nos alojamos en hotel Saade 3* por u$s 38 s/des., es bastante bueno, salimos a caminar un poco, está todo cerrado y no hay nadie por las calles, paseamos por el zócalo, la iglesia es preciosa, toda de piedra muy trabajada y volvemos al hotel donde cenamos muy bien.

Martes 20 de Setiembre
Nos quedan solamente 340 kms. hasta la frontera, del lado mexicano es Nuevo Laredo y del lado americano, Laredo. Ya estamos en los últimos tramos cuando una pequeña falla en los frenos se hizo más intensa, recurrimos a un taller en donde nos solucionan el problema cambiándole las cintas a una rueda delantera, este percance nos demoró casi 4 horas, a las 16:30 estamos nuevamente en camino, salimos de México con un simple trámite y nos disponemos a sufrir para poder entrar a los E.E.U.U., en cinco minutos ya estábamos liberados, seguimos viaje pero a los 4 ó 5 kilómetros pegamos la vuelta porque no nos convencíamos de haber hecho las cosas bien, pensábamos que nos faltaba algún trámite, no era así, estaba todo OK, sin dudas los americanos tendrán muchos defectos pero a eficientes no les gana nadie.
La ruta que sigue es un alivio para el castigado forcito, y para nosotros, se viaja con total comodidad, a 90 km. por hora constantes, el Ford se devora el camino con el motor en sus justas revoluciones.
Alrededor de las 21:00 hs. llegamos a Corpus Christi, nuestro destino de ese día y nos alojamos en un Days por u$s 49, lo llamamos por Tel. al suegro de Enrique Dura, cuñado de Victorio y nos invitó a almorzar al día siguiente, invitación que sin dudar aceptamos.

Miércoles 21 de Setiembre
A la mañana nos quedamos en la pileta hasta las 11:00 y a eso de las 12:30 nos vino a buscar el gentil anfitrión y nos llevó a almorzar a su casa, había ciervo con frijoles y ensaladas, muy bueno.
A las 15:00 nos despedimos y seguimos viaje, todo por autopistas, sorprende la cantidad de ellas, algunas de las cuales parecen no conducir a ningún lado. Pasamos por Houston, inmensa ciudad con cantidad de rascacielos, nuestro camino nos lleva a Beaumont donde nos alojamos en un motel frente a la ruta por u$s 32.

Jueves 22 de Setiembre
Seguimos viaje por magnífica autopista, nos cruzamos con todo tipo de vehículos, cada uno más alucinante que el otro, es así que vemos enormes camiones de una pulcritud envidiable, motorhomes de todos los modelos imaginables, la mayoría con un auto o camioneta a remolque, lanchas de gran tamaño sobre trailers, inmensas casas semifijas circulando a casi 100 km. por hora y hasta un helicóptero completo, con su hélice plegada detrás de una pickup, que nos dejó sorprendidos.
En un momento vemos algo que nos llama la atención, es un Ford A que lleva nuestra dirección, lo pasamos y nos detenemos, ellos hacen lo mismo, sondos chilenos de Punta Arenas que salieron en Diciembre del ‘92 con destino Detroit, el pobre auto se cae a pedazos y estoy seguro que no se estropeó en la ruta sino que ya era una chatarra cuando salió, los ocupantes del destartalado medio de transporte son padre e hijo, salieron a la aventura, casi sin dinero, se arreglan como pueden, duermen dentro del coche y se hacen la comida cuando consiguen algo, el combustible se los da Shell y las cubiertas se las regalaron. Nosotros les damos toda la comida envasada que no utilizamos, tienen para varios días. Celebramos el encuentro con una muy buena botella de vino chileno y nos despedimos deseándoles la mejor de las suertes.
Pasamos por una zona de pantanos, durante un trecho de unos 20 kilómetros viajamos sobre puentes.
Llegamos a las 17:00 Hs. a New Orleáns, ciudad de 500000 habitantes y cuna del jazz. Nos alojamos en el hotel Bourbon, el más lujoso en que paramos hasta ahora, por una promoción pagamos u$s 50 por la noche, el precio normal es de u$s 150, el edificio original tiene 200 años pero está todo en perfecto estado, las instalaciones son de primera, la puerta de la habitación abre con una tarjeta magnética, el frigobar es computarizado, el televisor es de pantalla grande, empotrado en un mueble de alta calidad y el baño es magnífico, no le falta nada tiene hasta secador de pelo y una cafetera con todos los implementos.
En la puerta del hotel hay un taxi estacionado, el chofer y propietario es un argentino que hace muchos años que vive aquí, lo contratamos para hacer un city tour, nos lleva al parque Louis Amstrong y a dar un paseo por diversos sitios, dándonos a la vez información sobre los sitios de interés y despotricando sobre lo mal que se vive en esa ciudad y sobre lo peligrosa que es, tan mal no le debe ir ya que se queda y en ningún momento vimos rejas que le impidieran salir para dirigirse hacia otros sitios mejores.
Como ya es la hora, vamos a cenar en un muy buen restaurante italiano, comemos pastas con agua mineral y dos cafés, pagamos u$s 53, se paga el entorno, de todas maneras quedamos satisfechos.
El hotel está ubicado en el corazón de la parte histórica, llamada French Quarter, mide unas diez por quince cuadras y concentra la esencia de New Orleans, los edificios son de ladrillos convencionales y madera, algo diferente ya que el ladrillo no se usa en este país, el estilo es francés y se encuentra todo muy cuidado.
La vida nocturna se concentra en Bourbon Street, en una extensión de unas ocho cuadras, en ese trayecto se encuentra de todo, desde los más tradicionales espectáculos de jazz, recordando sus orígenes, hasta tiendas de souvenirs, porno shops, travestismo, bares con streap tease, boliches gay, y por supuesto numerosos lugares en donde sirven bebidas, cervezas y el clásico Hurricane, una mezcla de bebidas que a eso de la medianoche comienza a hacer estragos.
Otro de los espectáculos y que se renueva constantemente, es el que da la gente por la calle, se ve gente de distintos estratos sociales y de las más diversas nacionalidades, caminando, bebiendo y bailando sin inhibiciones. Nos llama también la atención la gran cantidad de personas que se hallan por la zona, a pesar de ser día de semana y de estar fuera de temporada.
Nos quedamos caminando hasta bastante tarde y disfrutando de este sitio que sin duda alguna es único en el mundo.

Viernes, 23 de Setiembre
Debemos seguir nuestro camino, para eso tomamos hacia el Este por la autopista 10, ya tomando rumbo a Florida, se viaja muy bien, lejos estamos de las durísimas rutas centro y sudamericanas. Hacemos muchos kilómetros sobre terreno pantanoso, circulando por la autopista montada sobre pilotes.
Al anochecer, llegamos a Tallahase, capital del estado de La Florida, es esta ciudad de 100.000 hab., su capital y no como cree la gran mayoría, Miami.
Tenemos una falla en las luces, nos detenemos y aparece un joven muy decidido a brindarnos auxilio, le agradecemos en nuestro precario inglés, haciéndole saber que lo podíamos solucionar nosotros mismos, nos invita a tomar algo y se lo aceptamos, quedamos en comunicarnos después de que estuviéramos ubicados en un hotel, grueso error, se jugaba un partido muy importante en la ciudad y nos fue imposible conseguir alojamiento ni en Tallahase ni en los pueblos siguientes, así es que después de comer algo, nos quedamos a dormir en el estacionamiento del restaurante, esto era lo que nunca hubiéramos pensado, pudimos suponer que nos podía pasar en cualquier otro país pero nunca en los E.E.U.U., donde hay un hotel al lado de otro.

Sábado 24 de Setiembre
A las cinco de la mañana, todavía oscuro, salimos nuevamente, al poco rato de nuevo fallan las luces, las arreglamos y continuamos la marcha, la ruta por supuesto es magnífica, el auto funciona a la perfección, hasta aquí sólo hemos tenido problemas menores, el cuentakilómetros nos acusa haber pasado la barrera de los 15.000, no son muchos en realidad pero en este vehículo y por caminos que dejaban bastante que desear, hacen más meritoria la labor del anciano Ford.
Llegamos a los pantanos de La Florida, los Everglades, tomamos una excursión de una hora en un Air Boat, es una lancha de fondo plano, apta para navegar en aguas poco profundas movida por un motor de avión con la hélice correspondiente, desarrollan gran velocidad y se desliza vertiginosamente a través de los pantanos y entre medio de los juncales, durante el paseo observamos un cocodrilo grande y en un sitio, muchos pequeños de un tamaño de unos 20 a 30 cms., recién nacidos. En un alto del paseo, en una zona boscosa dentro de los pantanos, se detiene el bote y el comandante en voz muy alta exclama Pig, Pig, Pig, a estos gritos se hacen eco 3 ó 4 chanchos salvajes del lugar que acuden presurosos a consumir la ración de maíz que les anuncia el llamado.
Todavía es de día cuando llegamos a ! MIAMI ¡ , cómo es que llegamos aquí, si nuestro destino era Los Angeles ?, olvidé relatar que, estando en México DF, decidimos cambiar el rumbo por motivos prácticos y económicos, ya que en Miami teníamos un amigo, Carlos Verde que se había ofrecido a despacharnos el auto desde aquí, con una tarifa mucho más reducida que la de Los Angeles, aparte nuestros pasajes serían más económicos y como, “Poderoso caballero es don dinero”, aquí estamos.
Nos alojamos en el hotel Traymore, sobre Collins al 2200, tiene salida al mar y pileta, es bastante bueno, nos cobran u$s 42 s/des., después de regatear el precio y de pagar por adelantado la semana.
Le hablamos a Carlos, anunciándole nuestro arribo y quedamos invitados para la noche siguiente a su casa.

Domingo 25 de Setiembre
Hoy, ya con la tranquilidad de haber cumplido con creces el objetivo previsto, nos levantamos tarde, desayunamos y con Victorio fuimos al Aventura Mall, Horacio prefirió quedarse en el hotel. Este centro de compras es muy grande, en él están todas las tiendas más importantes, caminamos un buen rato, comimos algo en su patio de comidas, y regresamos en colectivo al hotel, hicimos tiempo para disfrutar de la playa y nos alistamos para salir nuevamente.
Carlos y Marcela, su simpática esposa, nos pasaron a buscar con su auto para guiarnos hasta su casa, viven en una zona residencial, muy tranquila en una hermosa y confortable propiedad que han adquirido recientemente. Cenamos y entre charla y charla recién estuvimos de regreso en el hotel a las 3 de la mañana, previo café en un bar de Collins. Esta fue la primera trasnochada desde que salimos de La Falda hace ya 55 días.

Lunes 26 de Setiembre
Teníamos la peregrina idea de poder vender a buen precio el auto, así que nos dedicamos a hacer algunas averiguaciones sobre el tema, nos indican que este tipo de vehículo tiene un valor aproximado a los u$s 2.000, con lo que decidimos definitivamente llevarlo de regreso, para concretar esto contamos con la colaboración incondicional y desinteresada del amigo Carlos, hace todos los contactos y nos consigue un gran precio por el flete, u$s 750, la compañía que hace los trámites de embarcar el auto se llama Mondial, los responsables son padre e hijo, nos atienden de maravillas ya que están fascinados con nuestro viaje, por toda su gestión, por las certificaciones de firmas y por tener el vehículo en sus bodegas durante el tiempo de espera de la partida del buque nos cobran un precio simbólico de u$s 20, no lo hicieron en forma gratuita porque tenía que figurar un monto en los papeles.
Pasamos el resto del día en el Down Town, y a las 18:00 hs. estábamos de regreso en el hotel, todavía con tiempo para ir un rato al mar.

Martes 27 de Setiembre
Después de desayunar en el hotel opíparamente ya que, al menos yo , no les perdoné nada, nos fuimos nuevamente al Down Town, esta vez a hacer algunacompras. Dimos un paseo en el tren elevado, en realidad no es un tren sino que son vagones que circulan por un monorriel en forma continua y automática, sin conductor, es un paseo muy interesante ya que se tiene una visión completa del centro de Miami City.
El auto causa sensación, con todas las leyendas escritas en la carrocería, los argentinos que nos descubren no dejan de saludarnos. Al lado del hotel vive un cordobés que, gratamente sorprendido por nuestra presencia nos invitó a su casa, invitación que no podemos cumplir y hasta se ofreció a llevarnos al aeropuerto cuando nos vayamos.

Miércoles 28 de Setiembre
Hoy es otro día tranquilo, nos dedicamos a hacer algunas compras que nos faltaban, fuimos a tomar un copetín a Floridita, un lugar tradicional, estilo cubano, ahora regenteado por argentinos, sobre Flagler.
Nos invitamos a cenar en lo de Carlos, con la condición de llevar la comida, preparo un par de pollos rellenos que me salen bastante bien, había otra pareja invitada y lo pasamos bárbaro.
En el camino hacia la casa, yendo al volante, no veo una señal de Stop y nos persigue un patrullero, no entiende razones, quizás porque el habla en inglés y yo en castellano, la cuestión es que me hace la infracción, la tenemos que ir a pagar al día siguiente al juzgado, nos sacaron u$s 57.

Jueves 29 de Setiembre
Desayunamos, salimos rumbo al juzgado mientras tengo que aguantar las cargadas de mis compañeros, después de pagar la multa nos dirigimos a Mondial a despachar el auto, nos acompaña el siempre atento Carlos que nos lleva de regreso a la ciudad, paseamos por el centro y regresamos a Miami Beach.
Por la noche nos regalamos una comida en el restaurante del Gordo Porcel, es un muy buen boliche, muy paquete, pedimos un brochette para Victorio y una paella para compartir, todo bien servido y de excelente calidad.

Viernes 30 de Setiembre
Hoy es nuestro último día en este país ya que a la noche embarcamos rumbo a casa. Nos llaman del diario Miami Herald porque quieren sacarnos fotos junto al auto y así completar un reportaje que nos habían hecho en forma telefónica, nos dicen que vayamos hasta el diario para así desde allí salir con un auto hasta el depósito donde se encuentra guardado, les decimos que no nos interesa si no nos vienen a buscar, envían al fotógrafo en su auto y nos recoge en el hotel, vamos a Mondial y nos saca abundantes fotos, una de las cuales aparece en la primera página al día siguiente. Al fotógrafo, un cubano macanudo, le caímos muy bien, nos quería invitar a comer, pero no andábamos con tiempo suficiente, al despedirse, lo hizo muy afectuosamente, fue algo que nos causó muy grata impresión.
A la hora convenida pasó Carlos a recogernos y nos llevó al aeropuerto, nos dejó allí después de una efusiva despedida, sin problemas despachamos el equipaje y nos disponemos a embarcar, el avión es un 747, va completo, tanto así que se demora la salida por problemas de ubicación de los pasajeros, por fin ya estamos en camino.

Sábado 1o. de Octubre
7:30 hs. fin de nuestra aventura, llegamos a Ezeiza, no esperábamos encontrar tan grato recibimiento, vinieron todos, esposas, hijos y amigos, todos en el aeropuerto dándonos una recepción inolvidable.

Domingo 2 de Octubre
A las 7 de la mañana emprendemos el viaje a La Falda en la hermosa casa rodante de Horacio, viajamos en ella, Berna, Chichita, Betty, María Eugenia, Horacio y yo, Isabel y Victorio se volvieron en su auto, mientras que Gonzalo acompañó a José Luis en el auto de él.
Llegamos a destino al atardecer y con esto le damos fin a la fantasía de tres soñadores que pudieron concretar un sueño anhelado, con toda felicidad.


Conclusiones:
Este viaje es muy fácil de realizar con cualquier tipo de vehículo que esté en perfecto estado, nosotros hubiéramos preferido un auto un poco más ágil y con algo más de potencia.
El consumo del vehículo fue de 4.6 Km./lt., ya que el recorrido totalizó 15.300 Km. y gastamos 3.300 litros de combustible.
Con respecto a la seguridad, no tuvimos ningún problema en ningún país, solamente en Colombia fuimos revisados en varias oportunidades y de manera exhaustiva, sacando estos episodios aislados, la policía se mostró siempre correcta y cordial.
Los pasos aduaneros, salvo los de Argentina / Chile, Chile / Perú y México / E.E.U.U. , son bastante complicados por la burocracia existente y la cantidad de trámites que hay que realizar, de todas maneras, se encuentran un sinnúmero de jóvenes y no tanto que se ofrecen oficiosamente a gestionar la papelería por una pequeña gratificación, es casi una obligación contratarlos ya que sin su ayuda, los empleados, en más de una oportunidad, ignoraron nuestra presencia en las oficinas. De todas maneras, en todos los pasos, salvo en la entrada de Nicaragua, nos atendieron muy bien, conste que lo de este país lo comento como un hecho sin importancia y que el que nos atendió mal fue un empleado y no el país.
En todos lados, y quizás por el modo en que nos trasladábamos, la gente se mostró muy amable y servicial.
Podría haber titulado a este escrito, en lugar de “El Viaje Posible” , “El Viaje Inolvidable” ya que esta manera de viajar nos permitió conocer no sólo paisajes espectaculares de toda América sino también a sus gentes y a sus costumbres, por supuesto no muy a fondo debido al tirano tiempo pero al menos tenemos una idea bien formada de las distintas culturas y formas de vida de todos los países, los que a pesar de hablar el mismo idioma, somos tan distintos en nuestras formaciones culturales y económicas.

Información adicional:
Precio del combustible y nombre de la moneda

Por litro en U$S Moneda
Argentina 0.60 Peso
Chile 0.50 Peso
Perú 0.50 Peso
Ecuador 0.35 Sucre
Colombia 0.25 Peso
Panamá 0.40 Balboa
Costa Rica 0.33 Colón
Honduras 0.35 Lempira
Nicaragua 0.50 Córdoba
El Salvador 0.40 Colón
Guatemala 0.43 Quetzal
Mexico 0.40 Peso
E.E.U.U 0.30 Dólar

A nuestras esposas y a todos los que de una u otra manera contribuyeron a que este sueño se viera convertido en realidad.

MUCHAS GRACIAS !

OSVALDO J. RODRIGUEZ

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